4.4.09

"Conservo diez mil folios de cartas de amor con mi mujer"

José Tadeo Tápanes es cubano. Nació en Trinidad, una ciudad del centro del país declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, aunque buena parte de su vida se desarrolló en La Habana. Estudió Historia y conoció a la mujer que, años después, se convertiría en su esposa. Su motivo para emigrar fue una mezcla de amor y destino.


Por afinidad, tradición o simpatía, la historia lejana y reciente de Cuba siempre ha despertado curiosidad e interés a este lado del Atlántico. Conversar con un experto en la materia que ha nacido y vivido en la isla es todo un privilegio. Si además es un buen narrador, entonces la charla se convierte en un viaje. Sentado en una cafetería del centro de Barakaldo, donde vive desde hace nueve años con su mujer y su pequeña hija, José Tadeo pone varios libros sobre la mesa y relata dos historias a la vez: la de su país y la suya propia. Recuerda con exactitud nombres, fechas y acontecimientos. Y, también, sabe cómo contarlos.
Porque José, además de historiador, es escritor y fue profesor de instituto en Cuba, así que su relato combina la precisión de los sucesos con un cierto toque de romanticismo. «A principios del siglo XIX, La Habana era la ciudad más grande de América; mayor incluso que Boston, la principal urbe de Estados Unidos», compara. «Por aquel entonces, la burguesía cubana vivía muy bien y era tan rica como la española. Había muchos amantes del arte y coleccionistas adinerados. Por eso, el museo más grande sobre Napoleón está en Cuba», desvela.
La conversación va cosiendo paisajes, como las vías del ferrocarril que unieron por primera vez La Habana con Bejucal en 1837. «Fue diez años antes que aquí, ya que el primer tren español no se construyó en la Península, sino en la isla», puntualiza el historiador, que continúa con su recorrido por la crisis azucarera y la revolución de 1871. Entre combates sangrientos y «tropas que entraban a las casas rompiéndolo todo con bayonetas», surge el relato de José Martí, su genio político y su muerte poética en el campo de batalla.

La epopeya de José Tadeo no olvida a Fidel Castro ni la primera constitución cubana, que «con las ocho enmiendas norteamericanas, sentó las bases de la situación actual». «Se dice rápido, pero un bloqueo de cincuenta años es bochornoso. Aun así, Cuba es el octavo país de América Latina en nivel de desarrollo. Lo triste es que Estados Unidos combata la antidemocracia con más antidemocracia-argumenta-, porque los ciudadanos estadounidenses no son libres de ir a la isla y, si lo hacen, como Oliver Stone o Steven Spielberg, tienen que pagar una multa».
Magia y religión
No es el caso de países como España, que han mantenido un vínculo estrecho con Cuba. Y de eso también puede hablar José, pues su mujer, Julia, es de aquí. «Nos conocimos por carta -relata-. Ella había escrito a una revista solicitando información sobre la historia de mi país y yo, que en ese momento era estudiante en la Universidad de La Habana, le contesté. Claro que, como yo, le escribieron otras doscientas personas; la mayoría, hombres que empezaban diciendo 'soy así, mido tanto, mis ojos son de tal color...', Imagínate». La carta de José Tadeo, que en ese momento tenía novia, era distinta y eso dio pie a que el intercambio de correspondencia siguiera.

«Estuvimos escribiéndonos durante dos años antes de que ella viajara a La Habana para conocerme y, después de eso, seguimos carteándonos cuatro años más, todas las semanas... Conservo en casa diez mil folios de cartas de amor con mi mujer», desvela. Entre tanto, José terminó la carrera y escribió su tesis sobre la historia del espiritismo en Cuba. «Me interesaba investigar sobre eso, porque la religión es muy importante en mi país. Las creencias populares marcan la vida social y política, las decisiones personales, todo...». ¿También las suyas? «Sí», dice José, que además de ser un intelectual, es un hombre de fe. «Mientras entrevistaba a los videntes para mi tesis, más de uno me anunció que acabaría casándome con Julia y viniendo aquí».

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