30.3.07

Fronteras del arte

La Casa Encendida presenta en Madrid la exposición ‘Pintores de Aztlán’, un recorrido por la pintura y el arte chicanos

Desde hoy (y hasta el 3 de junio), La Casa Encendida de Obra Social Caja Madrid acogerá una muestra de arte chicano. La exposición, que reúne 60 obras pictóricas, incluye a su vez una serie de actividades paralelas que exploran otros soportes contemporáneos. Entre ellas, una selección de videoarte, un ciclo de cine, tres conciertos de música y un taller de muralismo a cargo de Wayne Alaniz Healy. El fundador de East Los Streetscapers –uno de los primeros grupos artísticos en comenzar el movimiento muralista de la década de los 70– realizó su primera pintura a gran escala cuando apenas tenía ocho años y no ha parado desde entonces. Al margen de las curiosidades, la propuesta puede catalogarse como ‘novedosa’, no tanto por el tipo de obras que presenta sino por su contenido y sus raíces.

Arte chicano. Estas dos palabras tan cortas encierran una historia más larga y compleja; una historia que habla de fronteras, migraciones, explotación y rebeldía y que comenzó en 1848 con la firma de un acuerdo entre dos países que se encontraban en guerra. Vale, está bien. No paséis página, que la reseña será breve. Los países en cuestión eran Estados Unidos y México que allá, en el siglo XIX, firmaron el tratado de Guadalupe Hidalgo. Los mexicanos cedieron una buena porción de sus tierras (que ahora son Arizona, California, Nuevo México, Texas, Utah, Nevada y parte de Colorado y Wyoming) y los estadounidenses les pagaron por ellas unos 15 millones de dólares (flipad).

Resultado: la guerra se terminó y, por aquel tratado, Bush no es mexicano. Bueno… esto último no tiene nada que ver con el arte, pero sí con la actualidad, que bien podría haber sido radicalmente distinta. La cuestión es que, al ceder ese territorio, los mexicanos que estaban allí se quedaron. Y, con el paso de los años –y de las generaciones–, la sociedad fue formando su propia identidad cultural: una forma de ser diferente que, sin embargo, tenía de base dos referencias, la mexicana y la de Estados Unidos.

Llega Rivera
Claro que la diferencia entre los chicanos (los que estaban al norte) y los mexicanos del sur también se hizo evidente en el ámbito de las oportunidades, y no pasó mucho tiempo sin que los de abajo empezaran a cruzar la frontera. Como os podréis imaginar, el espinazo de esa frontera era un muro. En 1960 –no os quejéis por la chapa, que nos hemos saltado más de un siglo– nació el Chicano Civil Rights Movement, un movimiento que reivindicaba los derechos civiles de los mexicanos que habían saltado el muro y trabajaban en sus ‘ex tierras’ sin cobertura social.

Cinco años después, los estudiantes y los artistas se unieron al movimiento. Fueron estos últimos
quienes se inspiraron en los muralistas de su país de origen (Rivera, Orozco y Siqueiros a la cabeza) para inmortalizar a los héroes populares mediante sus pinturas: obras gigantes que encontraron en el propio muro de la frontera un lienzo acorde a todo lo que querían retratar. Como veis, no sólo en París hubo convulsiones sociales hace 40 años. También aquí y, sorprendentemente, con la colaboración de un puñado de artistas.

Las obras que se exponen desde hoy en Madrid vienen firmadas por muchos de ellos, aunque no son de aquella época, sino de una posterior. Pasado el conflicto social y cultural, los creadores de Aztlán (así se llaman los que participaron en el movimiento original) pudieron inspirarse en otras cosas distintas, más próximas a su intimidad que a la injusticia social. Pintores como Frank Romero, Carlos Almaraz, Chaz Bojórquez, John Valadez y David Flury, entre otros, integran esta muestra que, como bien explican desde la galería, «acota una pequeña parcela del arte chicano, centrada en una disciplina y representada por artistas de una misma generación».

Música y conferencias
Generación que se nutrió del muralismo, que en ocasiones flirteó con el graffiti y que, ante todo, continúa siendo figurativa porque su cometido es «ser el espejo de una realidad social». No obstante, la exposición incluye otros soportes, como el videoarte, el cine y la música. Así, durante estos días, La Casa Encendida acogerá conciertos de los grupos Charanga Cakewalk, The Neshama Alma Band y Michael Ramos Quartet. Y, además, ofrecerá este fin de semana un seminario sobre la cultura chicana.

Vale, pero ¿qué hay de aquel taller de muralismo? La actividad, dirigida a estudiantes de artes aplicadas, Bellas Artes y creadores interesados en el arte público, el mural y el graffiti, ya está funcionando. Los asistentes terminarán hoy mismo una pintura de grandes dimensiones que, más adelante, se trasladará a un lugar público de Madrid. Tal vez no marque la frontera entre dos países o dos realidades, pero sin duda –y paradójicamente– será una prueba creativa y tácita de lo mucho que se pueden mover los límites. Diez mil kilómetros, 40 años, un continente, medio mundo.

27.3.07

Una guinda para Bilbao

EL CORREO y el grupo editorial ‘Gourmet’ organizan una muestra de alta culinaria aderezada con stands de moda y viajes

El próximo mes de junio, el Palacio Euskalduna acogerá la feria Gourmet Plus, un evento gastronómico de lujo organizado por EL CORREO y la revista ‘Gourmet’, que ha elegido a la capital vizcaína para celebrar la primera edición del certamen. «Pensamos en Bilbao porque allí hay una tradición culinaria muy importante y porque, además, no nos interesan las grandes ciudades ni los fastos gigantescos», expone Francisco López Canís, director de la revista. Entre cantidad y calidad, la apuesta es por la segunda. «Desde el comienzo hemos querido que existiera un filtro cualitativo en todas las cosas, por eso escogimos el Palacio Euskalduna como sede. El propio lugar y, también, los participantes conformarán una feria bastante atípica», anuncia.

El proyecto lo corrobora. Como bien indica su nombre, Gourmet Plus es un evento que gira en torno a la gastronomía, pero cuenta, a su vez, con valores añadidos. Por un lado, reunirá a expositores del sector de la alimentación. Y, por otro, albergará stands de productos y servicios que «no son estrictamente gastronómicos, pero están relacionados con el buen gusto en la cocina». Desde coches y plumas estilográficas, hasta corbatas de marca y cruceros… ¿Hay de veras algún punto de contacto? «Sí –responde López Canís–. Quienes disfrutan de la buena cocina suelen vestirse bien, apreciar la calidad de los objetos, viajar a destinos exóticos e interpretar una carta de vinos. La idea es ‘desacralizar’ determinados servicios y acercarlos al público: hombres y mujeres profesionales con poder adquisitivo e interés por las nuevas tendencias», agrega.

Un estilo
La visión de López Canís es muy clara, y ello se explica, en buena medida, por su trayectoria y experiencia. La publicación que dirige salió a la venta por primera vez en 1976, cuando «España todavía era un páramo en el terreno gastronómico, no había nada», recuerda. Por supuesto, eso ha cambiado. «En la actualidad, nuestro país figura en el mundo como un referente culinario », celebra.

Lo sorprendente es que, durante todo el proceso de cambio, su revista no ha dejado de editarse. A lo largo de treinta años, se ha publicado todos los meses y, además, ha logrado poner en marcha la Feria Gourmet, en Madrid, y mantenerla vigente dos décadas como un referente de la cocina. La diferencia sustancial entre el evento madrileño y el que se desarrollará en Bilbao es, justamente, el ‘plus’.

«Con este nuevo emprendimiento intentaremos enmarcar todo un estilo de vida», afirma. Y, de paso, dar cuenta de los cambios. «La cocina, tradicionalmente, era entendida como un espacio pequeño en el que estaba ‘metida la mujer’. Hoy en día, sin embargo, muchos hombres cocinan; algunos como un hobbie en los fines de semana y otros de manera profesional. Ya no es extraño verles en el mercado haciendo la compra y eligiendo productos», describe como ejemplo.

Aunque la «respuesta» del público vasco es aún una incógnita, López Canís ya tiene alguna intuición. O, más que eso, una referencia histórica. «Los cocineros vascos fueron los primeros en darse cuenta de lo mucho que se podía hacer. Fueron ellos quienes impulsaron el despertar de la cocina española», relata. La Feria Gourmet Plus se desarrollará en la capital vizcaína durante los días 15, 16 y 17 de junio. Un fin de semana largo para el disfrute de los sibaritas que quieran condimentar sus manjares con valores añadidos.

24.3.07

Dormir a la carta

ALMOHADAS. La complexión física y la postura en la que dormimos son fundamentales para elegir esta pieza de la cama. Una decisión errónea puede producir lesiones y un descanso incómodo

Hasta no hace mucho tiempo, la cama era tan sólo un mueble: un armazón de madera o metal que soportaba el peso del colchón, las almohadas, las personas y las sábanas. Exceptuando el factor decorativo y, por supuesto, las dimensiones, no existía demasiada variedad a la hora de elegir. Cuando un cliente se dirigía al vendedor, sus preguntas se enfocaban en la estética o el precio, pero rara vez en la salud. No obstante, los últimos años han visto multiplicarse las opciones del mercado. Además de los colores, los materiales y el diseño de los cabeceros, ahora también hay un amplísimo abanico de soportes y colchones y, por extensión, también de almohadas.

Tanto los fabricantes como los médicos especialistas insisten en la importancia de este elemento tan cotidiano que, si no se escoge correctamente, puede convertirse en un instrumento de tortura a pesar de su aspecto inofensivo y su tacto suave. «La elección de una almohada es algo muy personal», opina Óscar López, director comercial de la compañía Descanso 10. Y lo dice por experiencia, ya que ha trabajado durante años como vendedor de elementos de cama. «Muchas veces, la gente se guía por el precio o por las modas, pues todavía existe la falsa creencia de que lo caro es mejor. Pero lo importante, en realidad, es sentirse a gusto y cómodo», agrega.

Según su razonamiento, una almohada de ocho euros podría ser más adecuada que una de setenta, dependiendo de las características de la persona que la vaya a utilizar. El problema es que, con tantas alternativas, la elección se hace difícil. Sobre todo porque no existe un sistema que permita llevarse varias a casa para probarlas y elegir con tranquilidad. De ahí la relevancia del vendedor que, a juicio de Óscar López, debe estar preparado y, más que eso, «ser sincero. Cuando se pusieron de moda los colchones duros, muchas personas mayores quisieron comprarlos. Sin embargo, les explicaba que no descansarían bien porque, a determinada edad, los huesos se calcifican y el cuerpo no se relaja del todo en superficies tan rígidas –pone como ejemplo–. Con las almohadas pasa exactamente lo mismo. Uno debe asesorar y ayudar a los clientes hasta que encuentren la que mejor se ajuste a sus necesidades», expone. O, mejor dicho, a su cuerpo.

Relación con el colchón
La complexión física y la posición que adoptamos al dormir son dos aspectos primordiales que hay que atender antes de comprar una almohada. Así como el peso corporal incide en que un colchón sea más adecuado que otro, la curvatura de la espalda y del cuello determina qué altura y densidad es mejor para apoyar la cabeza. En la actualidad, las almohadas de látex, las de plumas y las viscoelásticas lideran las ventas. Ya sea por publicidad o por recomendación médica, estos tres tipos de relleno son los más demandados. Y los tres, aunque por diferentes vías, persiguen el mismo objetivo: aliviar la presión cervical mediante una correcta alineación del cuerpo.

«A la hora de comprar una almohada es importante probarla en la tienda para ver si la forma conviene, pero hay que tener en cuenta que el tipo de colchón influye sobre la elección de la almohada», señala Samuel Grandjean, director de marketing de Tempur Pedic España. «Si el colchón que tenemos en casa es muy blando, nos hundiremos mucho en él. En ese caso, quizás necesitemos una almohada más fina para que, al tumbarnos, la cabeza no quede demasiado elevada en relación el resto del cuerpo. Por el contrario, si elegimos una almohada blanda y en casa el colchón es duro, entonces la cabeza quedará muy baja con respecto a la línea de la columna y la posibilidad de sufrir tortícolis aumentará», explica.

En un caso o en el otro, «la columna debe quedar recta y en su posición natural, aunque muchas veces la gente no repare en ello», lamenta Grandjean. Las malas posturas –incluso las que se adoptan durmiendo– constituyen un mal silencioso que, a la larga, deriva en «dolores cervicales, cefaleas con irradiación del ojo y dolor de mandíbulas», detalla el fisioterapeuta Garikoitz Aristegi, presidente de la Asociación Española de Reeducación Postural Global. Aunque existen otros factores, «el exceso de tensión en el cuello es una de las causas del bruxismo, es decir, de que apretemos las mandíbulas durante el sueño como si estuviéramos masticando todo el tiempo», indica el especialista.

Con dolores o sin ellos, lo cierto es que la mala calidad del descanso provoca problemas de productividad y aprendizaje. Y, además, favorece la depresión, las cardiopatías, la hipertensión y la bajada de defensas en el sistema inmune. Nuestro país tiene uno de los índices de consumo de somníferos, tranquilizantes y sedantes más elevados del mundo –en Europa sólo nos supera Francia–, y su compra va en aumento, especialmente en el sector femenino. Según la última encuesta sobre Alcohol y Drogas realizada por el Ministerio de Sanidad en diciembre de 2006, el 4% de la población recurre a algún fármaco para conciliar el sueño. En el caso de las mujeres, el consumo se ha duplicado en menos de una década.

Lógicamente, las almohadas no son las únicas responsables de estas cifras y tampoco debe esperarse de ellas que «sean una fuente de tratamiento». No obstante, Aristegi subraya que en ningún caso deberían perturbar el descanso. Lo tremendo, si cabe el término, es que «no existe una almohada ideal». Por una parte, la variedad es infinita y, por otra, «todos tenemos diferentes alteraciones posturales». La pregunta es: ¿hay alguna manera de encontrar la más adecuada? «Sí», responde el fisioterapeuta que, a continuación, hace dos sugerencias. La primera, «acudir a una tienda especializada». Podrá parecer algo obvio, pero por alguna razón, «no todo el mundo lo hace».

Una prueba previa
La segunda recomendación es un poco más extensa, aunque no por ello compleja. «Para elegir la altura de la almohada podemos hacer un simple ejercicio. Póngase de pie, con los talones contra la pared, y apoye suavemente la espalda. Luego mire hacia delante, con la cabeza erguida y sin forzarla hacia atrás. Notará que queda separada de la pared. Mida con los dedos el espacio que hay en medio, tanto el que se forma a la altura de la cabeza como el que existe en la zona de la nuca. La almohada que elija deberá cubrir ese hueco. Si es más alta, le costará respirar con normalidad. Si es más fina, su cabeza se inclinará hacia atrás provocando una tensión cervical».

Claro que existe otro modo de probar almohadas. Y por extraño que resulte, el ‘test’ no se ofrece en los puntos de venta, sino en los hoteles. Cada vez con mayor frecuencia, el sector hostelero apuesta por el confort y el bienestar; tanto que algunos establecimientos brindan a sus huéspedes una ‘carta de almohadas’. «Procuramos que nuestra carta sea lo más completa posible», comenta Isabel Córdoba, directora del hotel Torresport. «Como tenemos un Spa y vendemos salud, hacemos esa oferta extensiva a las habitaciones y detallamos, en el menú, todas las características que conocemos de cada almohada», apostilla.

Lo mismo afirma Anabel Costa, que regenta el hotel El Privilegio. «Aunque este es un cuatro estrellas, desde el principio quisimos darle valores añadidos. Nuestro servicio se llama ‘Una almohada para cada sueño’ e intentamos darle al cliente lo que mejor se ajuste a sus gustos», señala. A propósito de las preferencias, ambas directoras explican que las almohadas con más ‘éxito’ son las de plumas y las cervicales. Y, en ocasiones, tienen tanto que los huéspedes se las llevan. «Nos hemos quedado sin existencias de algunas de ellas», confiesa Isabel Córdoba.

Música para soñar

La variedad en la oferta de almohadas es tal que incluso excede al terreno ‘tradicional’ para colarse en el de las curiosidades. Además de los nuevos materiales y formas,muchas propuestas causan sorpresa por sus prestaciones y diseño. Basta con echar un vistazo en las tiendas locales recorrer el gran escaparate de Internet para darse cuenta de que las apuestas de los fabricantes van mucho más allá de la propia imaginación del cliente.

Ejemplo de ello es la Sound Pillow, una almohada hecha de fibra hipoalergénica y polialgodón que tiene dos pequeños altavoces en su interior y una entrada de audio que permite conectar reproductores de MP3, CDs o sintonizadores de radio FM. En cuanto al volumen, el dispositivo está diseñado para que sólo quien lo utiliza pueda oír el sonido, sin molestar ni interrumpir el sueño del acompañante.

«Es ideal para escuchar libros de audio, discos de meditación, cursos de idiomas o sesiones de autoayuda», afirman los distribuidores. Asimismo –y aunque parezca un sinsentido–, también existen almohadas en el mercado que no han sido pensadas para la cabeza, sino para el cuerpo. Es el caso de la Maternity Pillow, una «mullida forma» de solucionar la incomodidad de las mujeres embarazadas a la hora de dormir. En realidad, se trata de dos almohadas unidas entre sí que, por su tamaño y diseño, sostienen la espalda y el abdomen de la mujer y hasta cuentan con
unos velcros para fijarlas en la posición más cómoda.

Por supuesto, la lista sigue. Actualmente existen almohadas que combinan los tratamientos anti ácaros con el alóe vera para la piel y las esencias aromáticas que, al parecer, favorecen la relajación y el sueño.

Consejos

Aunque la elección de las almohadas es determinante, hay otros factores que pueden incidir en que el sueño sea poco reparador. Los especialistas recomiendan una serie de rutinas que, además
de favorecer la relajación, mejoran sensiblemente la calidad de vida. Beber con moderación y no fumar son dos de ellas. Mientras el alcohol impide alcanzar la fase profunda del sueño, la nicotina disminuye el tiempo de descanso. Asimismo, el consumo excesivo de bebidas con cafeína –como los refrescos, el chocolate, el té y, lógicamente, el café– puede provocar insomnio.

Los dispositivos electrónicos son otra fuente de mal descanso. Al dormir cerca de ellos, sus luces, sonidos y hasta el propio ruido de la corriente eléctrica interfieren en el sueño profundo, que es la fase en la que verdaderamente se descansa. Los expertos afirman, a su vez, que el reloj también es de vital importancia, pero no sólo para despertarse. Lo ideal es establecer un horario fijo para comer y para acostarse, intentando siempre que el ‘tiempo de cama’ no sea inferior a las ocho horas.

No obstante, hacen hincapié en que es preferible dormir menos y bien, que más y de modo entrecortado. La práctica de ejercicio ayuda a conciliar el sueño porque elimina las tensiones. Hay
un consejo más: dejar las preocupaciones y los planes ‘aparcados’ antes de entrar en el dormitorio.

23.3.07

La casa del pop

Mucha ironía y crítica social en unos lápices afilados que se clavan sobre los iconos desechables de la cultura actual. La nueva colección de Silvia Prada retrata la vida efímera de los ídolos artificiosos

Cultura Pop convertida en merchandising». Así enfoca Silvia Prada su exposición más reciente, que, bajo el nombre ‘House of Pop’, repasa los iconos descartables y la fugacidad de la cultura actual. La muestra, inaugurada ayer en la galería Llucià Homs de Barcelona, enseña varios dibujos y acuarelas, así como un mural que ha diseñado especialmente para la ocasión. «La intervención mural tiene un lenguaje más cercano a mis nuevos registros», explica. Unos trazos que aparecen en su último libro de ilustraciones –‘The Silvia Prada Art Book’– y que representan «la historia icono– fotográfica del ‘Interview Magazine’ en su época dorada».

¿A qué momento se refiere? «Al de Herb Ritts, Bruce Weber o Steven Meisel» –todos ellos fotógrafos de moda–, que la artista ‘samplea’ con imágenes de la pintura del siglo pasado. Entre las firmas pictóricas que le interesan, resaltan «Malevick, Kandinski y Miró». ¿Os suenan, no? Pues bien, si os preguntáis cuál es el resultado (y el objetivo) de esta fusión, quizás la explicación de la propia galería pueda seros de utilidad. «Silvia nos propone un retrato de la sociedad actual, tan efímera y volátil como sus iconos; ídolos de consumo rápido, fruto de agresivas campañas de márketing», resumen.

Pero lo hace con una metodología clásica: papel, grafito y lapicero. Nada de técnicas extrañas ni de perfiles abstractos. Al revés, todo es concreto y conocido. Su obra, que explota a fondo las posibilidades del blanco y negro, está poblada de rostros y figuras surgidos de imágenes de la publicidad, la música rap y el mundo audiovisual. Elecciones que «reflejan la búsqueda permanente de nuevos personajes para admirar, deglutir y desechar», comentan en la galería. Precisamente por ello, las paredes de la sala están vestidas desde ayer con los rostros de Chlöe Sevigny, Madonna, Terry Richardson y Vincent Gallo.

Pero, a pesar de haber escogido personajes –y épocas– nuevas, la artista mantiene intactas su trayectoria y su temática de fondo. En ese sentido, ‘House of Pop’ no marca una ruptura con sus trabajos anteriores, sino que afianza una continuidad: «Mis obras utilizan el lenguaje de la representación. Me gusta recuperar las formas clásicas cuando trabajo sobre el personaje mediático», afirma ahora, igual que lo hacía dos años atrás, cuando su primer libro –hiper cargado de erotismo– era aún su creación estrella y el segundo no había visto todavía una imprenta.

Sin límites
Hoy los dos ya son un hecho. Y eso, además de marcar su éxito, se transforma en toda una ironía,
pues Silvia Prada no es ilustradora ni se define como tal. Simplemente ha escogido esa rama del arte «por una cuestión de márketing» o de supervivencia comercial, como prefiráis llamarle. «Hay una promiscuidad tal en el arte que no sé dónde están los límites», comentaba a Evasión a propósito de este tema el día en que inauguró con su obra una sala del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León. Y no se equivocaba. En este momento, el terreno de los dibujos no está tan saturado como el de la fotografía o la creación digital, por mencionar un par de ejemplos.

No obstante, que haya algo de ‘espacio’ en el área de los trazos tampoco quiere decir que valga cualquiera para despertar el interés. Bajo las líneas debe haber sustancia. Y, en este caso, la hay. «Se trata de un pop crítico e irónico que cuestiona la banalidad de los valores con los que convivimos»; unos ‘bienes’ que propician la creación de «mitos artificiosos». En cuanto a la parte gráfica, es fundamental recordar las influencias del cómic en su trabajo. Como describen en la galería, las piezas de Silvia están «llenas de guiños. Sus onomatopeyas abren un diálogo con el espectador y le invitan a introducirse en la obra, aunque no está claro si éstas son la representación de nuestra reacción ante el personaje retratado o si, por el contrario, es el personaje quien se dirige a nosotros». Algo así como caerse de cabeza en un laberinto de espejos. O de lápices afilados.

21.3.07

Bilbao se suma al Día contra la Discriminación Racial con dos muestras de arte

Hoy es el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial y el consistorio bilbaíno ha decidido celebrarlo. Para ello, el Negociado de Inmigración del área de Acción Social ha organizado un programa de actividades basado en las artes cinematográficas y escénicas que comenzará esta tarde y finalizará en la noche del viernes.

El objetivo del programa ‘Por la diversidad, contra la discriminación’ es sensibilizar a la ciudadanía en su conjunto sobre la importancia de la igualdad. «Necesitamos una convivencia intercultural en la que todas las personas tengan los mismos derechos y obligaciones para prevenir la aparición de conductas racistas y discriminatorias», señalaban ayer desde el Ayuntamiento de Bilbao.

Las actividades previstas se dividen en dos jornadas. Hoy de tarde, a las 19 horas, se proyectará la película ‘Un Franco, 19 Pesetas’, del director Carlos Iglesias. Posteriormente se celebrará un debate-coloquio moderado por profesionales que trabajan en el ámbito de la integración y la sensibilización social. Entre ellos, estarán los responsables de la Comisión de Ayuda al Refugiado de Euskadi (CEAR).

Pasado mañana, también a las 19 horas, se representará la obra de teatro familiar ‘Babel Mundua’, del grupo de teatro Vuela Bonita Korporation. Esta pieza está especialmente dirigida a menores de 12 años acompañados de sus padres y muestra un mundo en el que cada cultura tiene su importancia, más allá de las diferencias.

Todos los eventos se realizarán en el Salón del Carmen –en la plaza Indautxu– y la entrada es gratuita, pero «es imprescindible recoger las invitaciones entre las 9 y las 14 horas en Gran Vía 4; en la segunda planta», recuerdan los organizadores.

17.3.07

Inmigración inicia en Bilbao un ciclo de debates sobre la sociedad «intercultural»

La Dirección de Inmigración del Gobierno vasco ha iniciado esta semana una serie de debates públicos para «construir una nueva sociedad intercultural». Según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística, los extranjeros representan el 4% de la población en Euskadi; un dato que confirma la «necesidad de abrir un espacio de diálogo y promover la sensibilización e integración de las personas». Así lo señalaba el responsable del Departamento, José Roberto Marro, quien subrayó la importancia de considerar a los inmigrantes como ciudadanos. «La ciudadanía es el pleno reconocimiento de los derechos y los deberes, por ello tiene que estar ligada a la residencia y no a la nacionalidad», agregó.

En esta misma línea, el presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Javier Galparsoro, opinó que «un ciudadano es quien vive entre nosotros y contribuye al enriquecimiento de nuestra comunidad», aunque las leyes ciñan esa condición al país de nacimiento. «Hoy por hoy, el Estado de bienestar sería inviable sin su presencia», apostilló. Galparsoro se refirió a este incremento como un «fenómeno», en lugar de enfocarlo como un problema. «La inmigración aporta una nueva riqueza a nuestra cultura y eso no es problemático; es fenomenal», precisó.

El debate se celebró el jueves en el Frontón de la Esperanza, en Bilbao. El evento, que también contó con la participación de mediadores interculturales, representantes de ONG y asociaciones de extranjeros, puso de manifiesto la necesidad de «normalizar los espacios y las relaciones entre inmigrantes y autóctonos». De los muchos temas que se discutieron, los estereotipos y los prejuicios ocuparon el primer lugar, pues «el desconocimiento del otro y de su realidad es – a juicio de los expertos–, el principal obstáculo para establecer vínculos positivos». Los inmigrantes que se encontraban entre el público confirmaron el planteamiento. Muchos de ellos aseguraron que las ideas preconcebidas y «erróneas» que existen sobre sus países de origen les causan sufrimiento y tristeza e hicieron hincapié en que los medios de comunicación «no son objetivos ni ayudan» a su integración en la sociedad vasca.

16.3.07

Pegado a la piel

Por sus diseños y contenidos, las camisetas se consolidan como una forma de arte. varios creadores demuestran que es posible utilizar una prenda tan básica como soporte de ingenio y discursos complejos

Hace más de 200 años, Antoine Lavoisier sorprendió a la comunidad científica con una afirmación novedosa: «Nada se destruye, todo se transforma», decía este químico francés, que vivió el furor del Humanismo en París y murió guillotinado con el filo revolucionario. Evidentemente, se refería a la energía, pues Lavoisier era hombre de ciencias. Lo interesante de esta historia es que su frase, tan conocida y citada, se puede aplicar a más cosas. Entre ellas, al arte.

Los creadores son expertos en promover cambios y, además, son especialistas en hallar nuevos soportes para sus obras, transformando lo que ya existe en objetos bien diferentes. Algunas veces, lo que modifican es la materia –como en el Box Doodle Project, que reunía objetos artísticos hechos a partir de envases comunes de cartón– y otras, el valor o el significado.

Las camisetas constituyen un ejemplo de este ‘cambio inmaterial’. A priori, son prendas de vestir
y tienen una finalidad netamente utilitaria. Sin embargo, se redefinen por completo cuando las cogen determinados artistas y estampan sus creaciones en ellas. No dejan de ser lo que son –o sea, ropa–, pero adquieren una dimensión distinta. De pronto, el objeto cotidiano se convierte en un lienzo con mangas, en un muro flexible para poner graffitis sin cabrear a los ayuntamientos, en un canal que transmite mensajes o en un soporte publicitario. Seguro que de estas últimas tendréis alguna en el armario. La cuestión es que, con el toque creativo, algo común y desechable puede transformarse en una pieza original –y, a veces, única– que va del arte al diseño y de la comunicación a la moda.

«El arte tiene que estar en todas partes», opina el guipuzcoano Judas Arrieta, que acaba de lanzar una colección de 24 camisetas con sus dibujos de manga. Y no es raro que piense de esta manera, si se tiene en cuenta que sus creaciones, para él, casi tienen vida propia. «Mis diseños crecen por todos los rincones de mi estudio», afirma. «Papeles, telas… Siempre he dibujado en cualquier soporte. Hace unos años usaba rotuladores y pinturas acrílicas. Les pedía a mis amigos que me dieran una camiseta, una cazadora o un pantalón y los pintaba sin más. Algunas cosas funcionaban y otras no».

A mano
Vale, pero, ¿qué pasó entre la pintura indiscriminada y el lanzamiento de una colección? «Uxoa Zumeta me propuso realizar unas ediciones sobre papel en serigrafía. Nos pusimos manos a la obra y, al final, serigrafiamos todo lo que pillamos». En realidad, el proyecto de Judas responde a un gusto personal o, como dice, a un «deseo íntimo. Me gusta pasear con mi chupa con el dibujo de la Niña Celosa. Para mí, la camiseta es una segunda piel y los diseños, tatuajes». De ahí que ofrezca sus creaciones a quienes comparten el sentimiento. «Me dirijo a la gente capaz de enamorarse de un trozo de tela serigrafiado, hasta el punto de comprarlo y querer ponérselo todos los días sabiendo que el sudor y los lavados continuos harán que desaparezca».

Arte fugaz. Como las performances y algunos murales, la creación aplicada a la ropa está condenada al desgaste… especialmente cuando el creador construye «a partir de los errores» y sostiene que con algunas de sus piezas ha sido «un auténtico francotirador». Disparos aparte, lo efímero es un factor importante, aunque no llega a ser un impedimento para insistir con este soporte. La prueba está en Barcelona, con la agrupación Divinas Palabras, que ya lleva varios años diseñando camisetas y ha lanzado, desde 2001, catorce colecciones temáticas. Si Judas Arrieta tiene al manga como «hilo conductor», Ricard Giró y Enrique Baeza se centran en «la universalidad y el interés» de los contenidos.

Grandes temas
«Nos gustan los grandes temas, aquellos que se han versioneado miles de veces a lo largo de la Historia. Nos gusta dar nuestra visión sobre ellos», explican. Amor, religión, hambre, sexo, locura, dinero… nada escapa a esta dupla creativa que entiende las camisetas como un medio de comunicación y, por lógica, también a quienes las llevan puestas.

El ser humano como medio: «Hemos elegido ese soporte para que las personas emitan mensajes. ¡Ya está bien de sólo recibirlos!», se quejan. En la filosofía de este colectivo, la palabra es materia prima ya que tiene unas posibilidades enormes. «Existen tantas interpretaciones como personas, y eso está muy bien. Lo interesante es la capacidad de sugerencia del mensaje», sostienen. Y sugerir, precisamente, es el fuerte de estos catalanes, aunque en años anteriores sus mensajes fueran más obvios. Entre sus primeras colecciones y las últimas ha habido cambios notorios. Por un lado, en la «complejidad gráfica», que se ha incrementado, y, por otro, en los propios contenidos, «que son menos directos y más abstractos».

Mientras las sutilezas y los rebusques son el terror de los publicistas, para los chicos de Divinas Palabras constituyen «un valor añadido. La interpretación de una camiseta cambia por el lugar geográfico, pero, también, varía con la gente. Cada persona es distinta», subrayan. De ahí que su público no se defina por lo generacional, sino por lo cultural. Las propuestas del colectivo «van dirigidas a personas abiertas y con capacidad de comprender mensajes que, algunas veces, no son tan evidentes». O que, por el contrario, admiten múltiples lecturas.

Las piezas que crea esta pareja son distintas. En primer lugar, por el tema. Por mucho que se confundan en ocasiones, no es lo mismo hablar de amor que de dinero, ni es igual referirse al hambre que al sexo o encarar la religión y la locura. Cada área potencia ideas diferentes que pueden ir desde el planteamiento más naïf hasta el sarcasmo más absoluto. Entre la despreocupación y la denuncia, Ricard y Enrique eligen las dos. «Buscamos mover algo en el receptor del mensaje y, dependiendo del contexto, es más interesante una cosa u otra», sostienen. La retrospectiva de sus creaciones lo pone de manifiesto. Y, de paso, desvela otra cosa: para cada colección han contado con distintos artistas. Muchos de ellos, famosos.

«Siempre colaboramos con personas que, de una forma u otra, utilizan las palabras en su trabajo.
Desde un escritor hasta un artista plástico, un cantante o un director de cine. Han participado personajes tan distintos como Lucía Etxebarría, Bigas Luna, Nacho Vidal, Alaska, Fele Martínez, Isabel Coixet, Rafael Amargo o Josep Font. Su papel consiste en darnos una lectura del tema de la colección desde otra perspectiva», detallan.

Muchas mangas
A propósito de las perspectivas, ¿en qué lugar sitúan Ricard y Enrique su trabajo? ¿Cómo lo enfocan? «Es comunicación, sin lugar a dudas. Pero también está su parte de diseño, de arte y de moda… en la medida que cada uno considere», responden. El dúo lo tiene claro, no así Beatriz Lozano, que el viernes pasado recibió el Premio Nacional de Diseños no Aburridos en Pasarela Abierta de Murcia por crear una camiseta bastante particular.

La prenda en cuestión tiene tres pares de mangas, pequeñas impresiones de relojes, y cuenta, además, con un añadido que puede usarse de cuello, de capucha o de bolsillos. «Creo que el diseño es una forma de arte en tanto sirve como expresión, aunque no a todos los niveles, claro. Hay quienes sólo diseñan con fines comerciales. De todas maneras, no sabría en qué terreno situar esta pieza», admite.

Sin embargo, sí sabe explicarla. «Me basé en una foto de Jean Cocteau, en la que aparece con seis brazos y haciendo varias cosas a la vez. Comencé a reflexionar sobre el tiempo y sobre esa necesidad que tenemos de hacer muchas cosas, aunque después no logremos hacer ninguna. Por ello incluí los relojes, cada uno con una hora diferente, y titulé el trabajo como ‘Plantearse los menos problemas posibles’», relata.

Así como Judas Arrieta enriquece el soporte ‘transplantando’ su arte en él, o Divinas Palabras le da un significado distinto al estamparle diversos mensajes, Beatriz propone un discurso que casi no tiene imágenes y, ciertamente, no enseña palabras. Su arte está implícito en el corte. Y, como veis, tiene tela.

10.3.07

El Sexto Monte

La capital de Uruguay, mezcla de razas, culturas y costumbres, se despliega en la orilla del Río de La Plata como una exposición de estilos arquitectónicos y un ‘congreso’ de filósofos de café


«¡Monte vide eu!», gritó el marinero portugués para llamar la atención de los demás tripulantes. Quienes pudieron escucharle miraron hacia la costa. Ante ellos, y envuelta en la bruma, la elevación que había visto dominaba el arco de una bahía. Latitud Sur, 34 grados. Longitud Oeste, 56. Era el año 1520 y la embarcación de Magallanes navegaba frente a la orilla de la actual Montevideo. Versan algunos libros que el aviso del marinero dio origen al nombre de la ciudad, pero los historiadores no son capaces de confirmarlo con certeza. Si bien es cierto que el navegante luso llegó al Río de la Plata en esa fecha, su bitácora de viaje no registra la anécdota.

El grito del vigía anónimo es, por tanto, una teoría. Una más, porque existen otras, como las que aseguran que ‘Montevideo’ es un código, un conjunto de coordenadas: «Monte VI de Este a Oeste», la sexta elevación avistada al navegar siguiendo el trazo del sol. Mucho más críptica que la anterior y, ciertamente, más elaborada, esta versión siempre fascina a los amantes de los misterios. En cualquier caso, la falta de consenso deja claro que la capital más austral y más joven de América Latina cuenta con los años justos para que su historia haga equilibrio entre la documentación y la leyenda.

Primer dato constatado: fue un vasco quien la fundó. Era 1724 y la expansión de los portugueses amenazaba la hegemonía española, así que don Bruno Mauricio de Zabala –un vizcaíno nacido en Durango que, en aquél entonces, oficiaba de gobernador– decidió poner freno al avance. La solución: construir un casco urbano, amurallarlo y poblarlo. La ciudad de Montevideo nació deesa manera, con finalidad estratégica y utilidad militar, un 24 de diciembre de 1726 y sus primeros pobladores fueron de origen gallego y canario. En total –y según consta en el padrón inicial–, se trasladaron allí menos de 50 familias.

Tres siglos después –y dos Guerras Mundiales mediante–, la capital uruguaya alberga un millón y medio de habitantes que, en su inmensa mayoría, son descendientes de españoles e italianos. No obstante, también es común encontrar montevideanos con apellidos franceses, judíos, alemanes, armenios, suizos e ingleses; hijos o nietos de extranjeros que, en diferentes momentos de la Historia –y, en especial, durante el siglo XX–, desembarcaron en su puerto natural buscando un futuro distinto. Los ingleses, de hecho, ya habían invadido la ciudad dos veces, en 1806 y 1808, de modo que su cultura, sus costumbres –y, más tarde, sus trazados ferroviarios– se entretejieron muy pronto en la idiosincrasia de los uruguayos.

Arquitectura variada

El resultado de las sucesivas migraciones –a las que hay que añadir, por supuesto, la llegada de negros esclavos procedentes del continente africano– es una sociedad y un entorno multicultural, algo que puede apreciarse fácilmente al recorrer sus calles, observar los edificios, escuchar la música autóctona, degustar la gastronomía local y hablar con su gente. Así, mientras todavía perviven construcciones de la época colonial, otros fragmentos de la Historia mundial se apiñan en las aceras con forma de edificios.


De lo neoclásico a lo posmoderno, no falta nada. El Renacimiento, la Modernidad, el estilo gótico y el Art Nuveau se superponen y, para completar este conjunto, las estructuras aún huecas y de trazo futurista renuevan con sus esqueletos el perfil de la ciudad. Caminar por algunas calles o contemplar esas siluetas desde lejos equivale, en cierto modo, a franquear las barreras del tiempo.

Y es el tiempo, justamente, lo que sobra en Montevideo. Porque, a pesar de su ajetreada vida comercial y sus permanentes devaneos con los relojes ajenos, la ciudad parece funcionar en cámara lenta. Su ritmo pausado se percibe en algunos barrios, donde todavía se siente un latir casero, de plazas, parques y comercios pequeños. Pero también en sus habitantes, que han heredado (y mantenido) la cultura de la sobremesa, la conversación y el café.

Algunos de sus bares, de hecho, fueron llamados «la escuela de todas las cosas» y vieron nacer a buena parte de la riqueza literaria local. Allí confluían poetas y dramaturgos para celebrar extensas tertulias, muchas de ellas con gran incidencia en la vida cultural. De aquellos años han quedado una veintena de locales y un ‘modo de ser’ general: podrá caerse el mundo en pedazos,pero los montevideanos siempre encontrarán un hueco (y una mesa) para sentarse a filosofar.

No obstante, hay dos o tres lugares capaces de movilizar a la gente. Entre ellos, el Estadio Centenario y la rambla. El primero, además de acoger a los principales torneos futbolísticos del país y ser la cita obligada de cada domingo, tiene un valor especial. Se construyó a toda prisa en 1930 para conmemorar los cien años de la independencia uruguaya y para celebrar el primer Mundial de Fútbol. Quien quiera ver dónde se gestó el evento deportivo con más seguidores en todo el planeta no puede eludir una visita a este edificio que cuenta con un museo temático, una sala de exposiciones y ha sido declarado Monumento Histórico por la FIFA.



La rambla, por el contrario, es un espacio abierto y extenso; una avenida muy transitada y concurrida que se despereza sin interrupciones junto al Río de la Plata. Sus 22 kilómetros de largo ven pasar diversos paisajes y ofrecen un lugar privilegiado para el paseo, la práctica de deportes, la pesca aficionada o el disfrute de la playa. De un lado de la calle, edificios y comercios, confiterías y restaurantes pintan el rostro de la ciudad. Del otro, la presencia incomparable delrío más ancho del mundo asombra a quien lo contemple, porque «es igual, idéntico al mar». En medio, coches y gente. Vida en zonas arboladas, niños con balones de fútbol, jóvenes en patines o mayores en bicicleta. Un ambiente idílico para las parejas que, como pocos lugares de Montevideo, ha sido testigo de infinidad de besos.

Pero no sólo de amor vive el hombre. La alimentación es también necesaria y, si algo saben hacer los lugareños, es comer. Mucho, rico y variado. La oferta culinaria de la ciudad es un gran abanico de opciones para los turistas, que podrán encontrar desde especialidades italianas, españolas y francesas hasta curiosidades japonesas, armenias e ‘híbridas’. Aun así –y pese a las recetas legadas de antaño–, si algo caracteriza a la gastronomía montevideana es el culto a la carnevacuna. Uruguay es un país esencialmente ganadero y esa actividad, además de ser la base de su economía, llega a la ciudad en forma de gourmet.

Buenos asados

Cualquier montevideano se definirá como «carnívoro» y le dirá que el asado a la parrilla es un manjar sin igual. Ternera, chorizos, morcillas, casquerías, ‘matambres’, corderos, parrilladas vegetales… En lo que tiene que ver con brasas y fuego, todos los caminos le conducirán al Mercado del Puerto, un edificio que data del siglo XIX y que, en pleno casco antiguo, se revela como el paseo gastronómico por excelencia de la ciudad. Sin embargo, aquí se aplica con fuerzaaquel refrán de Martín Fierro: «Todo bicho que camina va a parar al asador», ya que muchos restaurantes apuestan por las carnes no tradicionales, como la nutria, el carpincho y el ñandú, completando así una carta de gustos sorprendente.

Entre las recomendaciones turísticas cabe destacar la Bahía de Montevideo, el Palacio Legislativo, los puestos de pescadores en el barrio de Punta Carretas, la Fortaleza del Cerro, los mercadillos de Tristán Narvaja y Villa Biarritz, el mirador de la Torre de las Telecomunicaciones, la Escollera Sarandí y la Ciudad Vieja. Por cada actividad y lugar, habrá una historia o una leyenda, como la que envuelve al Palacio Salvo. El edificio más emblemático (y ecléctico) de la ciudad está erigido frente a la Plaza Independencia en el mismo lugar donde, años atrás, había una confitería. En una de sus tantas mesas (no se sabe a ciencia cierta cuál), Gerardo Matos Rodríguez compuso el tango ‘La Cumparsita’. Por muy sorprendente que parezca, el himno cultural del Uruguay también se gestó en un café.

La gaditana que se va

Hoy mismo, en Montevideo, todavía es Carnaval. Comenzó a finales de enero y aún le resta festejo… 40 días en total. Tal vez no sea tan exuberante como el de Río de Janeiro, ni tenga aires de intriga como el que se celebra en Venecia, pero el carnaval uruguayo es, sin duda, el más largo del mundo. Esta fiesta popular, que impregna cada rincón de la ciudad, tiene dos vertientes bien distintas y marcadas. La primera es el candombe, un ritmo musical de percusión de origen africano, que recaló en las costas uruguayas con los esclavos en el siglo XVIII. El Barrio Sur concentra esta manifestación cultural y, por estas fechas, estremece a los transeúntes con su sonido particular. Medio centenar de tambores vibrando al unísono marcan el pulso de la fiesta.

La otra rama carnavalesca tiene raíz española y es un poco más joven: el año pasado cumplió cien años. Se trata de las murgas, unos cantos corales muy parecidos a los que se presentan en Cádiz. Según recoge la Historia, un grupo de españoles viajaron hacia Uruguay a principios del siglo XX y, por dificultades económicas, tardaron más tiempo del que tenían previsto en regresar. Durante los años que vivieron allí, en la capital, compartieron sus canciones y enseñaron sin pudor la estructura básica de su carnaval. Finalmente, en 1906, regresaron a España, pero su paso dejó huella. Varios uruguayos decidieron fundar ese año un coro para homenajear a sus amigos. Incluso el nombre de esa murga contenía un reconocimiento, pues se llamó ‘La gaditana que se va’. Con ese acto tan íntimo, y sin saber lo que vendría, aquellos hombres de Montevideo hicieron nacer el Carnaval.

9.3.07

Agujas jóvenes

Los más prometedores diseñadores del momento han abierto tienda en Murcia, donde desfilarán con el desparpajo y la audacia que se suponen a su edad

La definición de ‘pasarela’ suele ser bastante física. Se trata de una plataforma estrecha y alargada por donde desfilan modelos de ropa. No obstante –y aunque los diccionarios omitan decirlo–, estas superficies también son líneas imaginarias que avanzan entre lo comercial y lo artístico, y que hacen equilibrio entre la muestra utilitaria y la contemplación lúdica.

El auge de los eventos de moda –tanto en España como en el resto de Europa– pone de manifiesto esa tendencia general: cada vez con mayor frecuencia, las prendas se conciben como obras, y los desfiles, como performances. De ahí que sea tan difícil desmenuzarlos y, sobre todo, encasillarlos en un rubro fijo. Aunque no imposible.

El certamen Pasarela Abierta, cuya sexta edición comienza hoy mismo en Murcia, tiene un rasgo distintivo. Está ligado a la vestimenta y a la moda, pero se centra únicamente en promover a los creadores jóvenes. «La proliferación de pasarelas es muy notoria. Sin embargo, no todos los diseñadores tienen acceso a ellas. Nuestra intención es ofrecer una infraestructura sólida a los nuevos talentos para que puedan difundir sus creaciones», explica Jose Durán, organizador del evento. En ese sentido, la filosofía es estricta: «Cada año renovamos la lista de profesionales y, por regla, no incluimos a diseñadores que ya hayan enseñado sus colecciones en otros certámenes», detalla.

Así, durante los dos días que dura el evento, la capital murciana acogerá seis desfiles, un espacio dedicado a actividades paralelas y una fiesta de clausura en la que se otorgarán premios nacionales de diseño. Para esta edición, los artistas seleccionados son Cristiana Lapi, Sasa Kovacevic (Sadak), Mariem Cañizares, Juan Pedro López, Xavier Zazo y Clara Brull (Zazo&Brull). Cinco firmas con orígenes, formaciones y propuestas muy diversas que, aun así, coinciden en dos aspectos. Uno: son jóvenes. Y dos: tienen talento. «Elegimos a estos diseñadores por su trayectoria y sus proyectos. La verdad es que recibimos muchas solicitudes y, por desgracia, siempre queda alguien en el tintero. De todas formas, hemos dado prioridad a quienes
enfocan sus colecciones hacia el terreno creativo y dejan en un segundo plano la preocupación
comercial», afirma Jose.

Propuestas atrevidas
Cristiana Lapi –que el año pasado ganó dos premios por su trabajo– estudió estilismo de moda en Florencia y completó su formación en Barcelona. La colección Sho Do, que presenta ahora en Murcia, «juega con el negro como color absoluto». Sadak, en cambio, se decanta por las «pinceladas», aunque no de tonos, sino teatrales. Estudiante en Belgrado y residente en Berlín (donde actualmente amplía su aprendizaje), sus diseños y presentaciones reflejan la pasión que siente por la danza y el arte interpretativo. Es decir, por las fusiones… como las de Mariem Cañizares, quien comenzó como ilustradora y acabó apostando por la moda. Las prendas «femeninas y coquetas» que se inspiran en el medioevo le han abierto muchas puertas en el mundo del diseño –trabaja con Antonio Alvarado– y su estilo, claro, salta a la vista: recientemente ha ganado el premio Línea D, de General Óptica.

El currículo de Juan Pedro López, por su extensión, hace dudar acerca de su edad. Con tan sólo 22 años, ganó el concurso nacional de moda de Smirnoff y, por ello, su colección llegó hasta Hong
Kong. También ha hecho presentaciones en París y en Italia y ha colaborado con la firma Majórica, diseñando un vestido de perlas. Mercados como Nueva York, Zurich o Arabia Saudí se han dejado cautivar por él, que «siempre arriesga en sus diseños y apuesta por una mujer sensual». Eso explica que también haya vestido a Leonor Watling.

¿Y qué pasa con Zaro&Brull? Pues que el dúo de esta firma cuenta historias en sus colecciones. La ropa se convierte en folios para expresar emociones y construir relatos, al punto de que sus presentaciones tienen títulos de corte literario. ‘Diario de un loco’, ‘La novia mutante’ y ‘Heroínas olvidadas’ son algunas de las colecciones que han deslumbrado al público, incluso en la Pasarela Gaudí. Pero aún falta algo más, pues la Pasarela Abierta de Murcia no estaría completa sin ‘El almacén de ideas’. O sea, sin el sexto desfile. Mientras todos estos creadores preparan hoy sus presentaciones individuales, hay un grupo de artistas que se alistan para una muestra colectiva. ¿Quiénes son? «Futuros profesionales» que aún estudian en las escuelas de diseño más prestigiosas de España. En su caso, el evento será un estreno de carrera. Y, si la experiencia se desarrolla como en los años anteriores, seguramente lo dejarán bordado.

"La gente repetía 'llegó mi hora'"

Pasajeros del 'Pride of Bilbao' relatan su calvario en altamar durante el temporal, que todavía ayer levantaba olas de 11 metros

«La de ayer fue una noche terrible». Con esta frase demoledora, los pasajeros del ‘Pride of Bilbao’ describían su experiencia en alta mar. «Fue espantoso, el barco no dejaba de moverse. Perdíamos el equilibrio porque las olas eran enormes», comentaba un turista británico mientras dejaba atrás el control de aduanas. Todavía daba pasos temblorosos y su rostro no escondía ni el cansancio ni el miedo.

Lógico. El ferry que une Portsmouth con Santurtzi llegó ayer con retraso a la costa vizcaína tras
soportar durante veinte horas los azotes del temporal. En su interior, más de 600 personas acababan de vivir una «horrenda pesadilla». En ningún momento habían podido conciliar el sueño. «¿Dormir dice? ¡Qué va! Si aquello era una locura. Ni siquiera fuimos capaces de llegar a los camarotes».

Las frases se entreveraban con el trajín de las maletas y del personal del puerto. «Lo pasé muy mal –confesaba un joven que viajaba con su familia–. He sentido muchas náuseas y mis hijos han pasado miedo. Las cosas se movían de aquí para allá cuando el barco subía y bajaba… Estuvimos mucho tiempo sentados en el suelo, pues era imposible ponerse de pie».

Según los propios tripulantes, las olas que se estrellaron contra el casco medían «entre quince y veinte metros». Para ellos, fue «un poco incómodo». Para los pasajeros fue algo más: «Caminar por el buque era como practicar ‘breakdance’». Por supuesto, no había música. Sólo ruido de tormenta, lluvia y viento que soplaba a 150 kilómetros por hora. «Preocupación» general y, afuera, oscuridad. «Todavía no oigo bien porque me zumban los oídos».

Aunque la tripulación describía la noche como un episodio «sin momentos de miedo o terror», los pasajeros que desembarcaban compartían un recuerdo distinto. «Algunos estaban tranquilos, pero a muchos les oí sollozar. También había gente que repetía: ¡Llegó mi hora! ¡Llegó mi hora!». Es el testimonio de Cheryl Gearing, una turista británica que viaja en el ‘Pride of Bilbao’ con cierta regularidad y conoce el trayecto de memoria. «El capitán del barco, que suele ser muy amable, apareció anoche y nos ordenó sentarnos en el suelo. Dijo que era por nuestra seguridad y que debíamos permanecer tranquilos».

Llevaba razón. Una mujer resultó herida al intentar incorporarse. El vaivén del ‘ferry’ provocó que se cayera y, con el impacto, se dislocó una muñeca. De los seiscientos pasajeros, fue la única persona que requirió asistencia médica y, una vez en tierra firme, fue evacuada al hospital. «Hemos venido hasta aquí para atender a esa persona», explicaban los integrantes del grupo especial de rescate de la DYA. Ellos tampoco habían podido dormir. Trabajaron durante la víspera en el polideportivo de Santurtzi, asistiendo a los pasajeros que no pudieron partir hacia Portsmouth.


«Todos enfermos»
Pero en el muelle vizcaíno la historia era distinta. Los turistas recién llegados acaparaban la atención. Algunos salían con el rostro lívido y el cabello revuelto. Otros, con ojeras muy pronunciadas y un gesto desencajado. «Fue una experiencia muy mala», «todos se pusieron enfermos», «la próxima vez viajo en avión», declaraban sin detenerse y se iban a toda prisa. Cheryl no. Se había sentado en una silla mientras guardaba su pasaporte. «Creo que somos afortunados», dijo antes de remangarse el pantalón y enseñar su pierna izquierda. Estaba magullada y tenía restos de sangre.

«Anoche me caí. Me golpeé en la espalda y en esta parte de la pierna, pero no es nada», describía con calma, quitándole hierro al tema. A Cheryl le preocupó más la noticia de que habían cerrado el puerto de Santurtzi que las lesiones de su cuerpo. «Yo estoy bien y agradecida. Podría haber sido peor. En un momento de la noche empezaron a volar las cosas. Las tazas, los platos… El movimiento del barco lanzaba todo por los aires con fuerza», relataba acomodándose el cabello. «Debo tener un aspecto terrible, ¿no?». Lo que tenía era un optimismo a prueba de temporales.
–¿Sintió miedo en altamar?
–Por supuesto. El ambiente no era de fiesta. Mucha gente vomitaba o se quejaba de los mareos. Además, cerraron el bar. No podían dar servicio y había algunos jóvenes que se estaban emborrachando.

La respuesta no podía ser más precisa. «Hemos llegado bien, eso es lo que importa. Ahora podré contarle a mi nieto que sobreviví a una tormenta en el mar». Tormenta que, aún anoche, arrancaba al mar olas de once metros de altura.

Una trinchera inglesa en el puerto

La borrasca transformó al puerto de Santurtzi en un campamento improvisado y la sala de embarque, en una trinchera inglesa. Lo que habitualmente funciona como una oficina de paso, ayer adquirió el aspecto de una sala de estar. Ocho de la mañana: entre cristales y mostradores, los pasajeros que habían quedado varados en Vizcaya comenzaron a deambular en chanclas, con cepillos de dientes, pequeñas toallas y dentífricos en la mano. La mayoría eran británicos que esperaban la llegada del ‘Pride of Bilbao’ para embarcar y retornar a casa.

Más de trescientas personas se encontraban en esta situación. Muchas de ellas pasaron la noche en hoteles o en sus propias autocaravanas, aparcadas en el puerto. Pero también estaban los que durmieron en el coche o intentaron dar una cabezada en el polideportivo de Santurtzi. Hasta allí se desplazó una unidad de la DYA para colaborar con mantas, agua, bocadillos y asistencia médica.

Entre las nueve y las diez de la mañana –poco antes de que llegara el ferry–, buena parte de estos turistas ya se encontraba en la sala de embarque, marcando sus billetes y esperando. Iban y venían de una ventana a otra, siempre con la vista puesta en el horizonte. Finalmente, el barco llegó. La silueta del ‘Pride of Bilbao’ fue vitoreada e, incluso, aplaudida. En la proa de la embarcación, un grupo de pasajeros saludaba mirando a la costa. En tierra firme, y de cara al mar, otro grupo les saludaba con los brazos extendidos. «Ya están aquí, por fin. Ahora podremos irnos».

3.3.07

Nómadas bajo el mar

El País Vasco lidera junto a cinco comunidades españolas el consumo de ‘skrei’, la mejor variedad de bacalao del mundo


Quienes han estado allí, en las costas de Lofoten, vuelven del viaje asombrados y recuerdan siempre a los niños. Cuentan que su papel es fundamental en la pesca del bacalao,ya que son ellos –y no los adultos– los encargados de cortarles la lengua. Explican, como mejor pueden, que muchos escolares noruegos se ganan una paga extra desarrollando esta actividad y se quedan con su diminuta imagen faenando las cabezas de los peces. Más allá de la belleza del lugar e, incluso, de la sociedad que lo habita, esa escena frente al gélido mar se transforma en su postal por excelencia. La elección, sin embargo, no es fortuita, pues, en mayor o menor medida, todos saben que en este archipiélago se pesca el mejor bacalao del mundo.

Los lugareños le llaman ‘skrei’ –que, literalmente, significa «el nómada»– y le han apodado de esta manera porque cada año migra desde el Mar de Barents hasta las aguas de las Islas Lofoten. La travesía, que se cuenta en miles de kilómetros, hace que los peces desarrollen unos músculos muy poderosos; músculos que, en gastronomía, se traducen en una carne de textura más firme y jugosa que la de los demás bacalaos. Para hacer una comparación simplista, si el ‘skrei’ fuera un jamón, sería un pata negra sin duda. De ahí que su llegada a la costa se celebre con una fiesta, o que exista una iglesia específica para los pescadores que data del año 1103.

La captura del ‘skrei’ es una tradición milenaria. No obstante, en nuestro país comenzó a conocerse esta especie hace poco más de una década y, tras once años de comercialización, el bacalao más exquisito y apreciado por los chefs sólo puede degustarse en seis comunidades autónomas. Una de ellas, el País Vasco, donde su consumo se ha popularizado de manera sorprendente. La prueba es un convenio firmado a mediados de febrero entre Grupo Eroski y Norge –la empresa proveedora de esta variedad en España–, que garantiza una distribución del ‘skrei’ sin precedentes. Durante esta temporada, los vascos podrán adquirir ejemplares en 300 supermercados y degustarlos una treintena de restaurantes.

Pero la campaña no sólo apuesta por aumentar los puntos de venta; también se preocupa por garantizar la calidad del producto. En este sentido, la certificación de origen y de pesca sostenible cobran vital importancia. La nueva normativa de lucha contra la sobreexplotación asegura la buena salud del bacalao y su preservación como recurso pesquero para las generaciones presentes y futuras. Así, tanto las cantidades que se apresan como los métodos empleados se controlan minuciosamente para cuidar la especie, proteger el ecosistema y, por supuesto, mantener el medio de vida de los pescadores. Si los habitantes de las Islas Lofoten definen la llegada del bacalao como un «milagro» y los cocineros más renombrados consideran al ‘skrei’ una joya, no es de extrañar que su captura sea la actividad pesquera más reglamentada de toda Noruega.

La temporada, en España, va de febrero hasta abril. En ese lapso tan breve, los mejores restaurantes de Madrid, Cataluña, Aragón, Asturias, Valencia y Euskadi celebran las Jornadas Gastronómicas del Skrei y sirven este manjar.Aun así, habrá quienes quieran prepararlo en casa, especialmente en el País Vasco, donde existe una gran tradición gastronómica relacionada con los productos del mar. Por esa razón, los representantes de Norge y Eroski han decidido ofrecer abundante material a los consumidores; folletos informativos que enumeran las propiedades de este pescado y sugieren distintos modos de cocinarlo.

Muchas recetas
En Noruega, por ejemplo, la forma típica de servirlo es hervido. Se corta en trozos, se guisa y se acompaña con el hígado, las huevas y la lengua. Como guarnición, lo más habitual son las patatas al vapor con mantequilla salada fundida y, como detalle, un poco de vino tinto regando el cocido. La idea, de por sí, tienta a cualquiera y despierta la imaginación. Sin embargo, sólo es una entre muchas. La exportación del ‘skrei’ a otros países –entre los que destacan Francia, Alemania y España– ha provocado que su preparación sea más versátil que nunca. La creciente demanda de bacalao en Europa es un hecho constatado pero, a pesar de este cambio, las costumbres siguen intactas en el archipiélago de Lofoten.

Este año, como hace siglos, alguien gritó «¡ya vienen!». Los navíos se alistaron, pusieron a punto sus redes y, antes de partir hacia el mar, hubo una fiesta en las islas. La iglesia de los pescadores, que construyó el rey Østein, observó desde la costa esa enorme algarabía. Los cardúmenes de ‘skrei’, bienvenidos como siempre, regresaron a esas aguas para desovar y reproducirse. Nada ha variado desde aquellos tiempos. Nada, excepto un detalle: el recorrido. Gracias a los nuevos vínculos comerciales, el viaje de los nómadas se ha extendido.

Aromas añejos

La Fundación Yves-Rocher premia a un grupo de mujeres de Bakio por recuperar especies vegetales antiguas y promover el cuidado del medio ambiente


Incluso los grandes cambios comienzan con un pequeño gesto. A veces, con una idea, y otras, con una decisión. Pero siempre, con un paso. En el caso de Ana López Mitxelena, la transformación nació en su jardín. Empezó con el interés por el cuidado del medio ambiente. Siguió por el cultivo de flores antiguas. Se contagió del espíritu emprendedor de otras mujeres y acabó extendiéndose a todo el municipio en el que vive. Lo que se gestó en 2005 como una actividad de disfrute personal, acabó convirtiéndose en una asociación y en un proyecto. Un emprendimiento que ha sido premiado por la Fundación Yves-Rocher en Madrid y que aspira a un galardón internacional en Francia.

«Me gusta pensar que hacemos algo positivo por el entorno y que, entre todas, logramos cambiar las cosas», dice Ana. Y, a continuación, extiende un ramo de flores. «Para escribir sobre cualquier proyecto, no hay nada como ver sus frutos», comenta. La habitación se perfuma de pronto. Ella sonríe y las nombra: «Estas son prímulas y esta, una salvia. La de color lila se llama en euskera kukubelar, y también hay un poco de hinojo…». Resulta mágico ver un esbozo de la primavera cuando recién ha comenzado marzo. Y también resulta imposible no quedar maravillado. «Un gran problema de la sociedad actual es que carece de calidad de vida. Estamos tan exigidos y ocupados que eliminamos la actitud contemplativa. Nos olvidamos de observar la belleza simple que nos rodea». Y, por desgracia, de preservarla.

El proyecto de Ana López tiene esa finalidad. Por un lado, pretende recuperar las especies vegetales antiguas y, por otro, utilizar unos métodos de cultivo que sean respetuosos con el medio ambiente. El resultado salta a la vista en una explosión de color y en un escrito de varios folios que se titula ‘Bizilore’. «Hemos elegido este nombre porque define muy bien lo que hacemos –explica–. ‘Bizi’ significa vida, y ‘lore’ significa flor». «Creemos que el cultivo de flores silvestres genera un cambio importante de mentalidad y de vida», agrega. Aunque parezca inverosímil, a los beneficios ecológicos se añade el aspecto social, pues los nexos con el entorno y su gente se potencian, y actitudes como el interés, el compromiso, la curiosidad, la sensibilidad o el disfrute son parte de la cosecha.

«Échate flores»
La cita –y la reflexión– tiene lugar en el Ayuntamiento de Bakio, en Vizcaya. Allí es donde Ana se reúne casi a diario con otras mujeres del pueblo para trazar las actividades del equipo y evaluar los avances del proyecto. La Casa de Cultura, que también es municipal, se ha convertido en su sede, al menos en todo lo relacionado a la gestión, porque los cultivos se encuentran en otra parte. «De momento, plantamos las flores en nuestros propios jardines, aunque tenemos previsto
construir un vivero», adelanta. El reciente premio que han obtenido en Madrid –dotado con 10.000 euros– les permitirá hacer realidad ese sueño.

Justo en medio del anuncio, se abre la puerta de la habitación. Pili, Matilde, Carmen e Isabel ingresan a la sala y se presentan. Como Ana, son parte del equipo, disfrutan de la Naturaleza y dejan que la ilusión les motive. «No te puedes imaginar lo mucho que nos ha unido el proyecto», dicen. «Podremos pensar diferente o tener distintas maneras de vivir, pero el cultivo de estas flores nos ha permitido encontrarnos, conversar y compartir experiencias», detallan. Quizás por eso crean tanto en esta iniciativa y lleven puesta la camiseta… literalmente. En su pecho se puede ver el logotipo de la asociación con un texto que versa: «Échate flores». Y ellas, sin duda, lo hacen.

Hasta ahora, el grupo ha conseguido reproducir medio centenar de plantas distintas; muchas de ellas con propiedades medicinales o utilidad gastronómica. «También las hay cosméticas, ornamentales y aromáticas», apuntan. Sin embargo, la elección de esas variedades no responde a la casualidad ni al capricho. Una condición fundamental para integrarlas al proyecto es que «no estén manipuladas genéticamente», expone Ana. En la actualidad, eso es un reto. «El cultivo debe ser biodinámico y ecológico», tanto el que realizan ellas mismas como el previo, cuando las flores son adquiridas.

En ese sentido, las mujeres se han preocupado por vincularse con viveros ecológicos que les garanticen estas condiciones, pero, en el proceso de selección, han descubierto que no hay muchos. «En general, los establecimientos se rigen por las reglas del mercado y por el aspecto de las plantas que venden, para que gusten al consumidor», lamentan. Eso ha ocasionado que las integrantes de ‘Bizilore’ compren sus semillas a un establecimiento francés llamado ‘Le biau germe’, que, además asegurarles un cultivo natural, les ofrece plantas ‘antiguas’.

El origen de las 50 especies es anterior a 1914, un año bastante remoto como para hablar de ‘antigüedad’, pero suficientemente próximo como para que algunos vecinos de Bakio recuerden su infancia al verlas. «Las personas mayores se sorprenden y se alegran. Siempre nos dicen que, de niños, tenían alguna de estas flores en su jardín. Muchas veces comentan con pena que ya no salen… Sienten nostalgia, claro. Notan que están desapareciendo», relata Isabel. Su evocación corresponde a la última Feria de Semillas que realizaron en el pueblo, en octubre de 2006.

En aquella oportunidad, que recuerdan con especial cariño, las integrantes de ‘Bizilore’ consiguieron difundir su actividad, compartir conocimientos y repartir entre los asistentes 2.000 sobres con granos de 30 variedades distintas. Casi sin darse cuenta, en apenas unas horas, cumplieron un objetivo esencial del proyecto: implicar a la ciudadanía en la conservación del medio ambiente. «La idea era que cada uno eligiera una flor para plantar sus semillas y cuidarla hasta que cumpliera su ciclo vital», explican. El resultado directo es la recuperación de la flora. Y, de paso, el embellecimiento del entorno.

‘Tierra de mujeres’
Por la complejidad de sus beneficios, o tal vez por la sencillez de su aplicación, la Fundación Yves Rocher decidió premiar la iniciativa el mes pasado en Madrid, donde Ana y su equipo recibieron el trofeo ‘Tierra de Mujeres’ que entrega anualmente esta firma francesa. «Realmente, ha sido un espaldarazo», confiesan. Y no sólo por el apoyo económico que obtuvieron, sino también por la
validación social que supone un galardón de este tipo. «Nuestros maridos e hijos no creían en esto. Lo veían como ‘algo más’, porque nosotras tenemos muchas inquietudes. Sin embargo, han descubierto que podemos llegar muy lejos, aun siendo amas de casa y cumpliendo con otras obligaciones», dicen.

Por lo pronto, se han alzado con el primer puesto de España y se han convertido, asimismo, en las representantes de nuestro país. El próximo jueves, coincidiendo con el Día de la Mujer, la fundación Yves Rocher celebrará en París la segunda etapa del certamen, en el que competirán las vencedoras de cada país. Y allí estará Ana López, con la esperanza de obtener el Gran Premio Internacional. Aquello de «llegar muy lejos» no era sólo una metáfora. Y, evidentemente, genera ansiedad. «Asistirán once países y entregarán cinco premios… tenemos casi un 50% de posibilidades de que nos toque alguno», comenta Pili, haciendo cábalas. «Cada vez que pienso en el jueves, se me pone la carne de gallina –agrega–. Estaremos pendientes del teléfono para conocer el resultado, igual que si fuera un Oscar».

La comparación no podía ser más precisa, habida cuenta de las dos estatuillas que ganó el documental ecologista de Al Gore. Pero la preocupación de estas mujeres no pasa por la alfombra roja, sino por la tierra que cultivan. Y, mientras esperan el día 8, continúan organizando eventos. Junto a un ingeniero agrónomo se han presentado al Primer Concurso de Jardines de Bilbao, que, casualmente, emitirá su fallo ese mismo jueves. También intentan organizar con tiempo la próxima edición de la Feria de Semillas, donde pretenden ofrecer recetas a base de flores. Y, como si esto no les bastara, hoy mismo estarán en Mungia celebrando la primera Feria de Plantas de Vizcaya con flores autóctonas, ornamentales y de paisaje. En suma, siguen sembrando cambios con esos gestos pequeños. Pero con pasos muy decididos.

2.3.07

Nanas de estreno

Por primera vez en España, un espectáculo reta al público a dormir durante la función. El Círculo de Bellas Artes de Madrid acogerá el próximo 9 de marzo un ‘sleeping concert’ japonés


Hagamos un ‘test’. ¿Cuántos de vosotros os habéis quedado dormidos en lugares chungos? Vamos, pensad. ¿Nunca os habéis echado una cabezadita en el metro o en una clase de Historia? Seguro que sí. Y seguro que también recordaréis lo terrible que es batallar con el sueño en esos sitios donde se supone que uno debe estar bien despierto. Feo, ¿verdad? Pues imaginad entonces que algo así os sucede justo en medio de un concierto. Imaginad que el artista se está dejando la piel sobre el escenario y que vosotros, sin más, os dormís. Para peor, no sois los únicos: a vuestro alrededor nadie lo mira ni le presta atención. Al cabo de un rato, tampoco le escuchan, pero el artista, determinado, sigue tocando, aferrado a su piano como un rencor.

Vale. Muchos podrían pensar que el público es descortés, que el espectáculo es un fracaso o que el músico debería dedicarse a otra cosa. Y estarían en lo cierto, claro, a menos que su objetivo fuera precisamente ese: dormir a los asistentes. ¿Existe algo así? Sí, chicos, y el próximo viernes tendrá lugar en Madrid. Por primera vez en nuestro país, el Círculo de Bellas Artes acogerá un ‘sleeping concert’; espectáculo cuya finalidad es «crear una atmósfera agradable donde el público se relaje y se deje llevar por el sueño». Con estas palabras lo describen sus promotores, muy conscientes de lo «raras» que pueden sonar, y tal vez por ello aclaran sus orígenes casi de inmediato.

Árboles en la jungla
«Este tipo de conciertos, muy populares en Japón a mediados de los 90, fueron impulsados por el
músico y terapeuta Fumio Miyashita», explican. Y añaden que «las presentaciones se basan en una estructura musical sencilla e inspirada en sonidos naturales, sin alteraciones bruscas ni cambios de ritmo inesperados».

Al parecer, el terapeuta mezcló sus conocimientos musicales y científicos hasta dar con la ‘receta’
ideal: unas obras que son esencialmente monótonas y que consiguen relajar el cerebro y el cuerpo del público hasta que, literalmente, se duerme. No obstante, y a pesar de ser el precursor de la ‘healing music’ (música curativa), no será él quien ofrezca el primer concierto del sueño en España, sino Mine Kawakami. La compositora y pianista nipona –que está de gira por Europa para presentar su álbum ‘In the forest’– ha creado una pieza de estilo ecléctico japonés, especial para la ocasión.

«El piano puede expresar infinidad de posibles sonidos, ritmos y tonos. Deseo que mis composiciones y mi forma de tocar transmitan lo conmovedor que pueden resultar los árboles en la jungla, el sonido del viento o la voz de la tierra», opina la artista, que ha desarrollado su carrera en Europa y América y ha sido galardonada con diversos premios. Los promotores del evento coinciden. «Se trata de un recital de piano inspirado en sonidos de la naturaleza; una armoniosa melodía que invita a evadirse en un bosque de calma a través de sus sonidos», apuntan.

Hasta aquí, todo muy bien. La compositora tiene una trayectoria impresionante, las raíces del espectáculo son, cuando menos, llamativas, y el lugar –la sala Valle Inclán– es ideal para su desarrollo por su acústica. Pero, ¿qué pasa con los espectadores? Porque nadie ha mencionado nada acerca de su comodidad y quizá os estéis preguntando, por ejemplo, qué tan relajante puede ser la experiencia de dormirse en una butaca. ¿Os inquieta? Tranquilos, que ya se han ocupado del tema. ¡Y de qué forma!
Siesta entre huesos
Para el confort de la audiencia, una empresa andaluza instalará un gran ‘tatami’ y un montón de almohadas. Diccionario práctico: los ‘tatami’ son las típicas esteras japonesas y las almohadas… vale, ya sabéis lo que son. Sin embargo, estas tienen una peculiaridad: están rellenas de huesos de aceitunas calcinadas. Sí. No es un delirio. Habéis leído bien. Resulta que en el país del sol naciente existe la costumbre de dormir sobre almohadas rellenas de semillas y granos para disfrutar de un descanso óptimo, relajando los hombros y la espalda. En el nuestro, en cambio, es una opción novedosa. Y, también, adaptada, pues las almohadas que se colocarán en el Circulo de Bellas Artes son el resultado de la fusión entre la cultura oriental y la occidental a través de un fruto tan conocido en España como las olivas.

«Al beneficio producido por la mayor relajación muscular, se le añade el efecto positivo de los iones negativos» que liberan los huesos de las aceitunas, explica Rafael Pérez Castells, fundador de la empresa Charcolive. ¿Iones, dice? Sí, iones negativos o ‘felices’ que, según investigaciones clínicas, combaten la depresión y la fatiga, son útiles para tratar la tortícolis y disminuyen los ronquidos. Esto último, fundamental para disfrutar del concierto en paz. Es decir, para dormir sin molestias. Y, esta vez, sin culpas.