5.5.07

Sueño de naturaleza y cultura

Colombia, el invitado de honor de Expovacaciones supera su imagen de violencia y ofrece al mundo su otra cara: un sinfín de postales idílicas y joyas artísticas patrimonio de la Humanidad


Colombia es uno de los países latinoamericanos con mayor presencia en los medios de Europa. Prácticamente a diario, los periódicos o la televisión recogen noticias de esta zona, pero casi siempre negativas. De ahí el esfuerzo de este país por lavar su imagen de violencia y ofrecer otra cara al mundo. Aunque abunde la información y haya casi 300.000 colombianos viviendo en la Península Ibérica, es muy poco lo que se sabe sobre este país y su gente. Con 44 millones de habitantes, Colombia tiene una de las poblaciones más variadas y numerosas de Sudamérica y, si bien suele asociarse su estampa con la playa y el calor, lo cierto es que su geografía es, ante todo, diversa.

El invitado de honor del BEC para la Feria de Expovacaciones ofrece un sinfín de postales muy distintas entre sí, desde las costas del Caribe, hasta los montes, el campo y la selva. Pero también tiene instantáneas de glaciares sorprendentes, ciudades cosmopolitas y algunas nieves perpetuas que salpican de maravilla los dos millones de kilómetros cuadrados que componen su área marítima y terrestre. Dividida en cinco regiones, Colombia posee una gastronomía, una cultura y una riqueza histórica que enamoran fácilmente, tanto a las personas que la visitan como a las entidades que la premian. El país de García Márquez huele a café por las mañanas, tiene a Macondo en sus novelas y cuenta, en la vida real, con cinco joyas de la cultura declaradas Patrimonio de la Humanidad.

LA AMAZONIA - El pulmón de la Tierra
De los casi siete millones de kilómetros cuadrados que abarca esta extensa llanura, 400.000 pertenecen a Colombia. El lugar más intrigante del país es, en sí, una enorme reserva. Allí se encuentra uno de los mayores bancos genéticos del mundo en lo que a especies vegetales y animales respecta pero, también, un mapa humano que borra cualquier recuerdo de la vida moderna, ya que la selva está habitada por numerosas comunidades indígenas que aún conservan sus costumbres ancestrales. Remontar el río Amazonas para adentrarse en la vegetación, deshacerse del MP3 para escuchar el sonido ambiente o dejar atrás la televisión para observar a las aves cuando regresan a sus nidos son algunas sugerencias para olvidarse del estrés.

LOS ANDES - Las nieves perpetuas
La cordillera de Los Andes es la más larga del planeta e ingresa por el sur del país, donde se divide en dos. Allí se encuentra el Macizo Colombiano, una abrupta región que ve nacer tres cadenas montañosas cuyas cumbres superan los costa –a unos 700 kilómetros–, el archipiélago de San Andrés y Providencia compone un vergel de belleza abrazado por el cálido mar.

EL PACÍFICO - Dos horizontes, un tesoro
Al otro lado del país, el Océano Pacífico se mece junto a la tierra, una extensa franja costera de 1.300 kilómetros de longitud que está considerada como una de las regiones más húmedas del globo. Este lugar, además, ofrece dos perfiles bien distintos según el punto cardinal al que se mire. El norte alberga la serranía del Baudó y la ve adentrarse en el mar, formando bahías y ensenadas con aire selvático y una gran biodiversidad. Mientras, el sur se presenta más plano, aunque está surcado por ríos caudalosos, posee varios acantilados y también numerosas playas ribeteadas de manglares. Sin embargo, ambos extremos comparten un mismo tesoro. A 56 kilómetros de la costa, las islas de Gorgona y Gorronilla son, además de un Parque Nacional Natural, el hogar de cientos de ballenas jorobadas que recalan en sus orillas cuando regresan del sur del Pacífico.

LA ORINOQUIA - Río arriba, tierra adentro
De espaldas al océano, en dirección hacia Venezuela, se despliega una llanura de sabana con matas de monte y de bosques. La región debe su nombre al Orinoco, el principal río que la atraviesa, pero no el único. Muchas cañadas y corrientes caudalosas surcan esta vasta zona que representa el 20% del territorio nacional. La extensión es casi inabarcable y se encuentra realzada por distintas maravillas, aunque, entre todas, hay una que sorprende mucho y que no pasa desapercibida: la Serranía de la Macarena. Se trata de una formación montañosa independiente de la cordillera donde se produce una síntesis casi perfecta. Allí confluyen elementos naturales de los Andes, la Amazonia y la Orinoquia, como si el sitio fuera un resumen o un muestrario del país.

JOYAS DEL PARAÍSO - Patrimonio de la Humanidad
Por su pasado –y su presente–, Colombia cuenta con un inmenso patrimonio cultural, material e inmaterial. Ese tesoro, que para el Ministerio de Cultura se compone de 1.131 bienes distintos, cuenta con un puñado de joyas de relevancia internacional. Maravillas que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad, como, por ejemplo, Cartagena de Indias. Esta ciudad, fundada en 1533 por Don Pedro de Heredia, es el principal centro turístico del país, un puerto de primera categoría sobre el Mar Caribe y un lugar de cita mundial para todo tipo de convenciones. Su villa colonial contrasta con los modernos edificios que se levantan en la zona de Bocagrande, aunque unos y otros gozan de casi veinte kilómetros de playas dentro de la zona urbana.

La lista patrimonial se completa con el Parque Nacional Los Katíos, la ciudad de Santa Cruz de Mompox, el Parque Arqueológico de San Agustín y, también, el de Tierradentro. Estos últimos, al sur de la región andina, conservan monolitos de piedra volcánica que representan dioses y guerreros, además de los hipogeos, unos complejos funerarios con cámaras subterráneas que el visitante puede recorrer. Otro de los valores que atesora este país es su cultura y, en particular, la que cada año se viste de fiesta en el Carnaval de Barranquilla.

Recientemente proclamada como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, esta manifestación cultural tiene lugar cada mes de febrero. Comienza con la batalla de las flores y su espectacular desfile de carrozas, continúa con la ‘gran parada’ –en la que se lucen coloridas comparsas de origen afro indígena mientras pasean por las avenidas– y continúa con el festival de orquestas, danzas con trajes típicos y disfraces. Tras cuatro días de fiesta, el espectáculo culmina con el entierro de Joselito Carnaval, figura simbólica de esta celebración. Sin duda, Colombia ofrece variedad, de la selva al desierto y de la nieve al mar. Sus ciudades y costumbres son fiel reflejo de esas diferencias que se traducen en una gastronomía versátil, una historia muy nutrida y, sobre todo, una cultura sorprendente que invita a experimentar.

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