31.5.07

Cocinar con tacto

Dos invidentes demuestran sus dotes culinarias, potenciadas por un libro de recetas editado por la Escuela de Gastronomía de Leioa

Para entender el texto que sigue se necesita imaginación. Primero, cierre los ojos. Después, cocine un marmitako. O codornices en escabeche, o una tarta de melocotón. El desafío es preparar un plato, pero sin ver ni un solo ingrediente. Para la mayoría, el reto sería imposible. Para las que son invidentes, es el pan de cada día. La Escuela de Hostelería de Leioa, en colaboración con la ONCE y el Gobierno vasco, ha encarado esta situación y ha aportado sus conocimientos para acercar la culinaria a los ciegos. El resultado es un libro muy completo que demuestra que es posible comer con la mirada, pero que también lo es cocinar sin ella.

Este libro, que se presentó ayer en el campus universitario, recoge un centenar de recetas sencillas, aunque típicas de la gastronomía vasca. Del bacalao a la vizcaína al pudin de pescado, o de la porrusalda al arroz con leche, no falta nada. La única diferencia con la preparación tradicional es que todos estos platos se cocinan con el microondas. Por practicidad –y seguridad–, este electrodoméstico tan poco aprovechado se ha convertido en un elemento indispensable para
‘cocinar a ciegas’, tal como resume el título del recetario. «Su puesta en marcha es muy simple y, además, es muy seguro. Después de hacer muchas pruebas, los resultados fueron espectaculares», explicó José Ángel Iturbe, el jefe de estudios de la escuela.

Andoni Aduriz, chef del prestigioso Mugaritz, señaló exactamente lo mismo tras probar las creaciones de Conchi Calderón y José Antonio García, quienes se mostraron emocionados por poder cocinar «algo rico» a pesar de su ceguera. «Poco puedo decir sobre esto, ¡está buenísimo! –comentaba Aduriz entre bocado y bocado–. Es sorprendente que se puedan hacer estas cosas sin utilizar el fuego. A veces vemos a la cocina como algo matemático y nos olvidamos de apoyarnos en los otros sentidos».

También el lehendakari Ibarretxe, que asistió a la presentación del libro, destacó este aspecto. «Mi madre siempre decía que todo el café es oscuro. ¿Cómo detectas que es bueno sin probarlo? Por el olor. ¿Cómo reconoces a un buen restaurante sin ver la cocina? Por el olor. El mundo de la cocina no es visible o invisible. Es lo que puede ser captado», reflexionó Ibarretxe tras entregar un diploma de reconocimiento a Conchi y José Antonio por su colaboración en el proyecto. Claudio Congosto, jefe de Servicios Sociales de la ONCE, anunció que el libro se editará en formato braille y en un CD con sonido. Para él, la obra ayudará a «romper muchas barreras». Obstáculos que, sólo en España, afrontan más de 67.000 personas.

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