30.12.04

Más de 3.000 vizcaínos gastarán hasta 320 euros en cotillones de Nochevieja

La mayoría de los hoteles ofrece alojamiento y desayuno para completar una velada con cena y baile donde no faltarán los regalos y las «sorpresas»

Se termina el año y comienza la fiesta. Mejor dicho, las fiestas, porque habrá más de una en los hoteles de Vizcaya. Mañana por la noche, los establecimientos más prestigiosos de Bilbao y los alrededores se vestirán de gala para darle la bienvenida al 2005. Desde cenas hasta bailes. Cotillón, barra libre y chocolate. Actuaciones musicales. Doce uvas a medianoche, alojamiento y desayuno al amanecer. Las ofertas son muchas, hay para elegir y, esta vez, la casa invita... a salir.

La mayoría de los hoteles se ha decantado por ofrecer alojamiento para que los comensales amanezcan renovados. Algunos, como el Emperatriz de Lekeitio, programan un único paquete completo. Cena, baile y noche por 176 euros. Una idea que gana aceptación entre los más de 3.200 vizcaínos que han optado por recibir el año en un establecimiento hotelero, pues muchos de ellos ya están «a tope».

En todos los casos, los frutos del mar serán los protagonistas del menú. En el Hotel Indautxu, langostinos, gambas y ostras acompañarán milhojas de langosta aliñadas con caviar y huevas de trucha. Vinos, licores y champán amenizarán la velada hasta el momento de tomar las uvas y, tras la cena, un D.J. y la orquesta Indau-Band le pondrán color al baile. El precio: 170 euros. Para
quienes prefieran cenar en casa e ir directamente a la fiesta, la cita es a partir de la una por 75 euros.

La propuesta del Sheraton arranca con un capricho de foie, milhojas de bacalao y pulpo y una copa cocktail de centollo y almejas al natural. En el menú no faltarán las uvas ni los turrones. Mucho menos el champán y el vino. Durante el cotillón habrá barra libre y se servirán canapés al ritmo de la fiesta que acabará, para los más animados, con churros y chocolate al amanecer. El precio varía según la elección. Sólo el cotillón ronda los 107 euros. Añadirle la cena y el alojamiento con desayuno cuesta 321.

En el Hotel Ercilla habrá langostas del Cantábrico y angulas de Aguinaga a la bilbaína. Los comensales aguardarán la llegada del nuevo año con barra libre de licores, vinos y champán. Pasada la medianoche, la fiesta continuará en la Sala Bocaccio, donde actuará en directo Cristina Lázaro. El coste de la cena y el cotillón es de 231 euros, aunque, si se prefiere ir únicamente al baile, la entrada cuesta 60.

En el Carlton hay tres opciones: el baile de cotillón –que incluye las bebidas y cuesta 60 euros– el
baile y el alojamiento con desayuno –cuyo precio asciende a 100 euros– o la cena cotillón, que incluye todo lo anterior y cuesta 240 euros por persona. Las estrellas del menú serán las angulas y el consomé de faisán. Durante la velada se repartirán bolsas de cotillón entre los asistentes y habrá actuaciones sorpresa.

Aunque, si de sorprender se trata, el Nervión dará la nota, porque acogerá el festejo de la última boda del año. A esta celebración se sumará la fiesta de Nochevieja, que arrancará con entremeses
fríos y calientes. Un bogavante en ensalada con espaguetis templados de tinta de chipirón precederá a las doce campanadas y el baile, en el que habrá barra libre, bolsa de cotillón, orquesta en vivo y sorteo de regalos. El precio de la cena y el baile ronda los 147 euros. Estas son sólo algunas de las propuestas que vestirán de gala a los vizcaínos.

"Nos parece una idea divertida casarnos mañana"

Cena, brindis y champán. Decoración especial, vestimenta a tono. Es una noche esperada y la familia está reunida. Entre besos y abrazos, se gesta un clima de celebración, mientras una cámara registra la alegría. Las fotos quedarán para el recuerdo; son instantáneas de la fiesta y captan deseos de prosperidad. Por estas fechas, la descripción bien podría ajustarse a la de una cena de Nochevieja. Sin embargo, no lo es. O, al menos, no del todo, porque, en este caso, se trata de una boda.

Roberto e Iratxe han elegido el 31 de diciembre para contraer matrimonio. «Serán dos alegrías juntas –asegura él–. A las doce de la noche brindaremos por nuestra boda y por el año que comienza». A poco de convertirse en matrimonio, la pareja encuentra más ventajas que contratiempos al celebrar su enlace en Nochevieja.

«Hay muchos invitados que no podrán venir porque tienen compromisos. También ha sido difícil
encontrar un sitio para el festejo. Pero todo lo demás es positivo», relatan. ‘Todo lo demás’ significa «juntar a las familias de ambos en un día especial» y poder celebrar «hasta cualquier hora».

La pareja decidió con rapidez formalizar su relación. Un año de noviazgo les ha bastado para fijar
fecha. Y no cualquiera. «Nos pareció una idea divertida casarnos el 31. Además, la decoración tampoco será convencional. En lugar de las típicas rosas hemos encargado flores de Navidad, pero en tonos blancos», adelantan con ilusión.

Festejarán el enlace en el hotel Nervión, acompañados por todos los que «tardaron como 20 minutos en decir ‘¡Enhorabuena!’». Al parecer, la sorpresa y el «análisis» de la fecha elegida precedían a las felicitaciones. Aún así, ellos disfrutan «con todo» del presente. Y del futuro: «Si el año próximo queremos estar solos, tendremos la mejor excusa», concluyen divertidos.

Una fiesta renovada y diferente para "algunos locos"

Con el invierno recién estrenado, los días más cortos del año transcurren entre árboles navideños
y uvas a contrarreloj. Balances y metas. Tarjetas y reuniones. La última semana de diciembre es un compendio de tradición. No obstante, hay quienes se aventuran a hacer algo distinto y, sin saltarse las costumbres más típicas, encuentran una manera nueva de celebrar Nochevieja, como alquilar una casa rural o un velero para recibir el año.

La familia de Álvaro Gallastegui se decanta por la primera opción. «Hasta hace dos años nos juntábamos en casa. Éramos once personas y siempre había alguien cocinando o preocupándose porque todo estuviera bien. Ahora, en cambio, nos quitamos trabajo y responsabilidades reuniéndonos en un lugar bien grande junto al fuego del hogar. Así no sólo cenamos –relata– pasamos tres días juntos y disfrutamos del aire libre».

Los Gallastegui han elegido el caserío Akuiola para estrenar el 2005. Su propietaria, María Ángeles Aldekogarai, explica que «esta costumbre viene cobrando fuerza en los últimos tiempos», sobre todo «entre familias numerosas que, de otro modo, no podrían reunirse». Por 310 euros, Álvaro y los suyos pasarán un fin de semana «pipa» entre los montes de Gizaburuaga.
Sin embargo, hay personas que prefieren el mar y, casi por el mismo precio, alquilan un barco para celebrar el 31. «Son personas muy enamoradas de la navegación y, con este clima, también tienen que estar un poco locas. Casi como yo», dice Nacho Campollo, propietario de Náutica Getxo. Él y sus amigos despedirán el 2004 a bordo de un velero. «Es una idea muy bonita. Si hace frío, te abrigas. Puedes dar una vuelta, nadie te molesta, comes bien y bebes mejor. El menú para este año será a base de pulpo, nécoras y cava. La mayoría de las cosas las llevamos enlatadas para hacer un picoteo», aclara.

22.12.04

Santo Tomás campea el temporal

Más de trescientos puestos ofrecieron productos tradicionales a un público masivo y curioso. La lluvia no impidió que miles de personas se acercaran al recinto


Bajo agua y con frío. Así amaneció Bilbao en un día marcado para la fiesta. A las nueve de la mañana los termómetros registraban siete grados de temperatura y, en las calles, cientos de coches detenidos veían pasar otros tantos paraguas por delante. Autobuses repletos. Manos cargando bolsas con productos del agro vasco. Ríos de gente confluyendo en El Arenal.

Pese a la hora y al clima, en la ciudad ya había síntomas de un festejo, organizado por la BBK, tan
típico como la lluvia bilbaína. La celebración de Santo Tomás convocó a miles de personas en el corazón de la ciudad. El gusto, el olfato y la curiosidad se dieron cita ante los 306 puestos de exposición y ventas donde más de un centenar de baserritarras presentaron sus tesoros. Allí, sobre el mostrador, fragmentos del campo vizcaíno llamaban la atención de un público netamente urbano.

Y allí, entre El Arenal y la Plaza Nueva, las hortalizas frescas de vivos colores pintaban el rostro del Casco Viejo. La lluvia no aguó la fiesta, pero sí el ánimo de algunos vendedores. Con frío y bajo el techo de sus puestos, mencionaban que las ventas no estaban saliendo tan bien como las del año pasado. «No sé si es por el clima, pero este año ha venido menos gente», comentaba Francisco Ortiz mientras se frotaba las manos para entrar en calor.

Varias personas se cobijaban en su tienda y observaban los quesos ofrecidos. Sin embargo, no los compraban. En el puesto de rosquillas instalado enfrente, los vendedores le plantaban cara al invierno con valentía. «Estamos aquí desde las seis de la mañana –decían–, pero con este mal tiempo no hemos podido vender mucho».
–¿Desde las seis de la mañana?
–Sí. Santo Tomás se celebra sólo un día al año y, si hace frío, hay que aguantar. A la una y media de la tarde, la lluvia dio un respiro a los paraguas y a la gente, que hacía con ellos malabares para poder degustar los típicos talos. Por un momento, lo único que inundaba el ambiente de la Plaza Nueva era el son de la txalaparta. Y la expectación, porque a esa hora se entregaron los premios a los distintos productores.

Este año, con novedad, pues además de las categorías tradicionales, los responsables de la feria otorgaron tres nuevas distinciones a los ganadores del concurso de explotaciones agrarias. La BBK galardonó con diez mil euros a tres firmas vascas por la mejor explotación animal y vegetal, además de una distinción al ‘joven productor’. Los ganadores recibieron el premio ante el aplauso
del público que calentaba el ambiente. «En estas distinciones especiales se tiene en cuenta la gestión que han hecho los productores a lo largo del año», explica Pedro Gorostiza, miembro del jurado. «Cotejamos, por ejemplo, si la explotación se adecúa a la conservación del medio ambiente o qué herramientas se utilizan», agrega.

El resultado del concurso de explotación fue decidido hace dos semanas pero, en las demás categorías, la dinámica fue distinta. Una veintena de jueces degustaron los productos a lo largo de la mañana, antes de ponerse de acuerdo y emitir un fallo. «Fue difícil elegir», apuntaba Gorostiza después de entregar los premios. Aún así, en el caso de las hortalizas no hubo sorpresas: Adela Andikoetxea se alzó con la distinción por decimocuarta vez consecutiva. Es una ‘veterana’ en esto de los reconocimientos y de las ferias porque, según relataba, va a todas las que hay en Vizcaya. «El próximo domingo me voy a Sestao. Después descansaré un poquito y luego comenzaré a preparar el terreno para encarar un nuevo año», explicaba sonriente. A su lado, José Antonio Torre recibía el premio al mejor txakoli del año. Y aunque el hombre aseguraba que «no hay secretos» para producir una ‘muestra de excelencia’, muchos de los presentes encontraron en su producto la clave para aumentar los grados y vivir la fiesta.

"Al final terminas gastando una fortuna sin darte cuenta"

En los puestos del mercado había «de todo». Y en la lista de precios, también. «¿Cinco euros por un kilo de tomates? ¡Estamos todos locos!», le decía Maritere a su marido. La pareja llevaba un par de horas recorriendo la feria bajo un paraguas diminuto.

–¿Qué han comprado?
–Dos botellas de txakoli, un bote de miel y medio kilo de queso... ¡Ah!, y también hemos comido unos talos.
–¿Y cuánto han gastado?
–¡Buf ! No lo sé. Un euro aquí, cuatro allí . Al final terminas gastando una fortuna sin darte cuenta.

«Las gallinas están más caras». «¿Has visto lo que cuesta un vaso de txakoli?». Como Iñaki y Maritere, muchos visitantes se quejaban de la subida de precios. Sin embargo, aunque el valor de ciertos productos se ha duplicado este año, muchos otros se han mantenido y, algunos, incluso, bajaron. La bolsa de caracoles, por ejemplo, se vendía ayer a tres euros menos que en la pasada celebración.

De un modo u otro, los costes no frenaron el consumo. Y, mucho menos, la curiosidad. Frente a los puestos de artesanías se atiborraban decenas de personas para comprar pendientes y brazaletes. O, también, objetos atípicos, como un masajeador capilar.

Desde la mayoría de los bolsos asomaban ramitas de muérdago que, para algunos, representaban
toda una novedad. «Esta es la primera vez que lo veo. ¿Para qué sirve?», preguntaba una señora al vendedor. «Para la buena suerte –respondía él–. Se cuelga sobre la puerta en navidades y trae fortuna durante todo el año. Cuesta sólo tres euros, ¿le preparo uno?».

Talos. Los ‘clásicos’ de la feria lograron mantener el precio y el consumo por tradición, por sabor
y, más que nada, por calor. «Es que, con este día, da gusto estar bajo techo y cerca del fuego».

19.12.04

El Gobierno vasco invertirá 46 millones de euros al año en su lucha contra la droga

Los estudios revelan que el consumo de sustancias ilegales se ha triplicado en los últimos diez años en el País Vasco. El Ejecutivo pretende intervenir en el ámbito de los centros escolares


El consumo de drogas ilegales en Euskadi se ha triplicado en los últimos diez años y es considerado como «bastante o muy grave» por el 77,1% de la población. Los datos proceden de siete estudios realizados entre 1992 y 2004 por la Dirección de Drogodependencias, que reflejan que el consumo y la preocupación aumentan a partes iguales. Ante esta realidad, el Gobierno vasco ha aprobado un proyecto para enfrentarse a «un problema de salud pública y de convivencia ciudadana». El V Plan de Drogodependencias ha entrado en vigor este año y se desarrollará hasta 2008. Para sacarlo adelante, el Ejecutivo autónomo invertirá más de 46 millones de euros al año. Este importe representa un 35% más de lo que se destinaba hace un lustro.

Los especialistas que han diseñado este proyecto explican que «hay dos componentes básicos y necesarios para que se produzca el fenómeno del consumo». Por un lado, «la presencia de una sustancia». Y, por otro, «la existencia de un individuo» como potencial usuario de la misma. «Entre estos dos extremos –añaden– hay múltiples variables que hacen que la relación entre ambos sea más o menos probable y de mayor o menor intensidad». De esta manera, el plan aprobado este año pretende controlar la oferta, reducir la demanda y, además, involucrar a todas las entidades e instituciones relacionadas con este problema. Desde el Departamento de Industria hasta el de Sanidad y el de Justicia, pasando por los ayuntamientos y las diputaciones. La piedra angular consistirá en fortalecer la coordinación gubernamental para romper el binomio ‘sustancia-persona’ o, lo que es igual, el enlace ‘oferta-demanda’.

CONTROL DE LA OFERTA
«Una estrecha colaboración»

Las actuaciones en esta materia tienen, como objetivo general, reducir la oferta de sustancias, aumentar el control sobre el tráfico y hacer cumplir la normativa vigente. Con estas líneas de trabajo, se intentará ejercer un mayor control. En este punto, se verán involucradas diferentes instituciones que actuarán «en estrecha colaboración». Así, el Departamento de Sanidad supervisará con más detenimiento la venta de medicamentos estupefacientes o psicotropos, mientras que Industria controlará a las empresas fabricantes de precursores químicos. Interior y Justicia actuarán sobre el tráfico ilícito de drogas, «con especial incidencia en fenómenos colaterales, como el blanqueo de dinero». Y el Gobierno vasco regulará la publicidad que promueva el consumo de tabaco y alcohol junto a los ayuntamientos, que, además, controlarán el suministro de estos productos a menores de 18 años.

Pero el control de la oferta «no sólo comporta medidas policiales y sancionadoras, sino también preventivas y educadoras», añaden los autores del proyecto. De este modo, un objetivo clave pasa por realizar estudios «que permitan conocer la incidencia de este fenómeno en nuestra comunidad», concienciar a las personas responsables de centros públicos, implicar a los ayuntamientos y a los medios de comunicación y «hacer partícipe a la ciudadanía de la pertinencia de las normas».

El Ejecutivo espera ver los resultados de estas acciones una vez que finalice el plan. Entre ellos, señala que para el año 2008 debería «reducirse el tráfico de drogas», así como «la presencia de estas sustancias en la calle». Asimismo, se debería lograr un control «efectivo» de la venta y suministro de alcohol y tabaco a los menores y una «reducción de la siniestralidad laboral y en carretera ocasionada por la ingesta de bebidas alcohólicas u otras drogas».

REDUCCIÓN DE LA DEMANDA
«Educación y prevención»
En el otro extremo del problema están las personas. Según los responsables del plan, una parte significativa de los abusos de drogas está relacionada con la carencia de «ciertas capacidades personales» –como un autoconcepto equilibrado o el control ante la impulsividad– la falta de «valores trascendentes» –respeto o solidaridad– y el no tener «actitudes positivas frente a la salud».

Estos déficit de capacidades, valores y actitudes en un medio social «promotor del consumo de drogas», se convierten en «factores de riesgo» y pueden derivar en un «uso habitual». Por esta razón, las medidas para reducir la demanda se apoyarán en la prevención y en la educación. Las intervenciones estarán dirigidas a toda la población –ya que «la mayoría consume o ha experimentado con alguna droga»– pero se ajustarán a las necesidades de los distintos colectivos.
En este sentido, el proyecto actuará en el ámbito escolar, familiar y juvenil, así como en el laboral
y el de ocio.

Los adolescentes recibirán una atención especial, ya que se encuentran en pleno proceso de formación y son «especialmente sensibles» a la adquisición de estos hábitos y valores. El plan se centrará en fomentar las actitudes saludables, retrasar la edad de inicio del consumo y evitar que se produzca entre los menores de 18 años. En las escuelas, el programa apoyará la labor educativa «orientada al desarrollo personal», contribuirá a la formación de equipos docentes y financiará los proyectos que sigan esta línea. Al finalizar el plan, «el 90% de los centros de enseñanza deberán haber recibido apoyo para desarrollar estas actividades».

En el ámbito familiar, la pretensión es sensibilizar e informar a los padres «para que no se desentiendan de sus responsabilidades» y ayudarles en esta labor mediante encuentros, conferencias, debates y charlas de aprendizaje. «La oferta de algún tipo de apoyo debe llegar a dos de cada tres familias», especifica el documento. Para los centros de ocio y tiempo libre se elaborarán recursos informativos, se brindará un servicio de orientación y asesoramiento a los profesores y monitores y se formarán profesionales. Entre otras metas, «la mitad de las asociaciones culturales, deportivas y de tiempo libre que trabajen con menores deberá recibir ayuda en este sentido».

En todos los casos, el programa hace hincapié en el trabajo con los jóvenes, a quienes considera un «sector prioritario» en la intervención. «A esas edades se establecen las primeras relaciones con las drogas, mientras se abandona el papel de dependencia ante las personas adultas», advierten los expertos.

El 8,7% de los jóvenes ha consumido 'coca'

Durante los últimos doce años, la Dirección de Drogodependencias del Gobierno vasco ha realizado siete estudios sobre el consumo de drogas en Euskadi. La última encuesta se llevó a cabo este mismo año y la comparación de todos los resultados permite ‘leer’ cómo ha evolucionado el uso de las sustancias, sean éstas legales o no.

El alcohol es la más consumida de todas. El momento de mayor acercamiento se produce entre los 20 y los 24 años, cuando casi la totalidad de los jóvenes lo han probado (96,6%). A su vez, los hombres beben más cantidad y con mayor frecuencia que las mujeres.

El tabaco es la segunda sustancia que registra mayores índices de consumo. La última encuesta revela que, entre 2002 y 2004, los fumadores habituales han aumentado en un 4%. Asimismo, gran parte de los fumadores se han iniciado entre los 15 y los 16 años.

La tercera droga más utilizada es la marihuana. «Su consumo ha crecido imparablemente», indica el informe. Casi un tercio de la población vasca la ha probado alguna vez, consumiéndola «abiertamente hasta el punto de que se puede afirmar que se vive una legalización de facto».

El consumo de drogas ilegales se ha triplicado. El análisis de las encuestas muestra una tendencia al alza que «encuentra su punto más elevado en el año 2004». Predomina el uso de estimulantes como las anfetaminas, la cocaína y el éxtasis, que «marcan la pauta del consumo actual». Pauta que se repite en el resto de España y de Europa.

El intervalo crítico en el uso de sustancias ilegales se registra entre los 20 y los 24 años. Según los estudios, el 25% de las personas ha probado anfetaminas y el 22% consumió cocaína cuando tenía esa edad. El 12,2% de los jóvenes de 15 a 19 años ha probado anfetaminas, y el 8,7% aseguró haber consumido ‘coca’ al menos una vez. Por otra parte, los inhalables, las drogas relacionadas con la práctica deportiva y las anfetaminas son las sustancias que se comienzan a consumir a edades más tempranas.

5.12.04

Los cotos de caza piden que no se les culpe de los accidentes con animales

Los sectores afectados buscan reducir las colisiones, que han provocado 41 muertos y más de 1.800 heridos en los últimos cuatro años en las carreteras

Aunque parezca contradictorio, los animales de caza representan un problema para los cotos de España, en particular cuando se cruzan en la carretera. Las estadísticas de la Dirección General de Tráfico (DGT) revelan que las colisiones contra jabalíes, corzos u otras especies han dejado un saldo de 41 muertos y más de 1.800 heridos entre 1999 y 2003. Las cifras, en su conjunto, apenas representan el 1% de todos los accidentes que se registran en las carreteras del país. Sin embargo, sí se han convertido en un factor que genera «mucha preocupación» entre los organismos relacionados con la seguridad vial y los propios cotos de caza.

La inquietud llega hasta el extremo de que estos últimos han logrado reunir a todas las entidades
involucradas en la cinegética y la seguridad del tráfico en dos seminarios de carácter nacional. El objetivo: encontrar fórmulas que reduzcan los índices de siniestralidad. O, al menos, aclarar el tema de la responsabilidad, porque el eje de la discusión pasa por determinar quién debe asumir las consecuencias de unos siniestros que, en numerosas ocasiones, se traducen en daños físicos y materiales importantes.

El 18 de noviembre se dieron cita en Madrid la Dirección de la Guardia Civil y la de Biodiversidad, junto a la DGT y la Oficina Nacional de la Caza (ONC). Y el martes pasado tuvo lugar, en Soria, el segundo encuentro. La directora gerente de la ONC, Belén Pinilla, define como «un éxito» ambos congresos. «En Madrid formamos una mesa de trabajo compuesta por 78 personas de todas las comunidades autónomas», detalla a manera de ejemplo. La conclusión en los dos foros ha sido la misma: el problema de los accidentes atribuibles a la fauna salvaje trasciende el terreno de los seminarios, salta la valla de las estadísticas y se mete de lleno en los predios destinados a la caza cuando llega el momento de asignar responsabilidades.

«Nadie quiere hacerse responsable». Con estas cuatro palabras, la directora de la ONC resume la
esencia del debate. Pinilla sostiene que los titulares de los cotos «siempre acaban pagando» si el animal es atropellado en las inmediaciones de sus terrenos y que, incluso, «se ha responsabilizado
a los cotos de caza menor cuando el ejemplar en cuestión es un jabalí». «Eso no tiene sentido», agrega. Por esta razón, las asociaciones de caza exigen que «cada uno se haga cargo de lo que le corresponde», máxime cuando la siniestralidad apunta al alza debido al auge de la cinegética y, sobre todo, a la proliferación de la fauna en los montes.

Por eso, las peticiones son muy concretas. Al Ministerio de Medio Ambiente: «Un control riguroso de algunas especies para evitar la superpoblación». A la DGT: «Carreteras mejor señalizadas y más medidas de precaución en los tramos de alto riesgo». A la Guardia Civil: «Que incluya en los atestados el mayor número de datos posible» con el fin de elimitar posteriormente si el accidente ha podido ser causado por un ejemplar del coto. Y, finalmente, a las empresas aseguradoras: «Que cubran los daños de estos accidentes y no nos hagan responder por animales
que no son nuestros».

Con propiedad
Las compañías de seguros, en cambio, consideran «totalmente lógico» reclamar contra los cotos cuando los ejemplares atropellados provienen de sus terrenos. «Nuestro trabajo consiste en realizar la mejor gestión jurídica posible para el cliente y tenemos todo el derecho de reclamar», apunta el portavoz de Unespa, Miguel Ángel Vázquez. «La ley lo dice muy claro: la persona que posee un animal, o la que se sirve de él, es responsable de los daños que éste pueda causar, aun cuando se le escape o extravíe». Vázquez se refiere al artículo 1905 del Código Civil.

Frente a esta norma, los titulares de los cotos se amparan en el ‘Res Nullius’, un concepto que también está recogido en el Código Civil. «Allí la ley establece que estos animales no le pertenecen a nadie», afirma Jorge Bernad, el asesor jurídico de la Federación Española de Caza. «El hecho de que haya un jabalí en la ruta no significa nada, porque esta especie se desplaza hasta veinte kilómetros por noche. Entonces, ¿cómo se demuestra que viene de mi coto? Y, además, ¿cómo voy a responder yo por algo que no me pertenece?», se pregunta el abogado.

Conducir con precaución

En medio de la polémica, los automovilistas, la tercera pata del banco, a los que se les exige prudencia. «El conductor tiene la culpa en el 80% de los casos, porque excede los límites de velocidad», asegura Bernad. El experto destaca, a su vez, que el 98% de las sentencias condenan a los cotos a pagar, «aún cuando se demuestra que el accidentado viajaba más rápido de lo permitido o estaba ebrio». En este sentido, la Federación Española de Caza considera que los fallos judiciales son «injustos. La persona incumple la normativa de tráfico y, encima, nosotros tenemos que pagar las consecuencias del accidente. Eso no está bien», protestan.

Desde las compañías aseguradoras el razonamiento es otro. «Que una persona conduzca en estado de ebriedad no cambia el hecho de que el animal se haya cruzado en la ruta», manifiesta el portavoz de Unespa. «En todo caso, la infracción es un factor que reducirá la indemnización que se pueda recibir por el accidente, pero eso no exime de responsabilidad al dueño del animal que se escapó. Aquí no hay que jugar con las palabras y los conceptos», añade.

"Pagamos por los daños y ya está. No podemos hacer nada más"

Carlos y Jaime Siegrist conocen bien las secuelas que puede dejar un accidente de tráfico causado
por un animal. Padre e hijo han tenido que afrontar siete siniestros en los últimos tres años y, en todos los casos, hacerse cargo de las consecuencias. Sin embargo, ellos no conducían ningún vehículo. Eran –y son– los titulares de un coto de caza. «Tenemos un terreno pequeñito que está ubicado justo a la entrada de Soria, entre el río Duero y la carretera –explica Jaime–. Hace tres años se produjo el primer accidente en la zona y, desde entonces, llevamos siete».


«Sorprendidos»
En el coto de los Siegrist habitan especies pequeñas, como liebres, perdices y conejos, porque sus 250 hectáreas están destinadas a la caza menor. «Nosotros no tenemos ciervos ni jabalíes», afirman. No obstante, han tenido que indemnizar a varios conductores, accidentados en la carretera que bordea su predio al colisionar sus coches contra este tipo de animales.

Los propietarios se manifiestan «sorprendidos» por esta dinámica, «igual que la primera vez que tuvimos que pagar». A cada accidente le siguió un juicio. Y, a cada juicio, una sentencia desfavorable. «En todos los casos, perdimos», dicen. Un año después de producirse el primer siniestro, los titulares del coto colocaron una valla para evitar que los animales entraran en su terreno a beber agua del río. Incluso así, son conscientes de que la medida no les ha servido de mucho. «Los ciervos saltan el vallado y los jabalíes pasan por debajo», señalan.

El cerco que pusieron y el hecho de que estas especies no les pertenezcan no han sido razones suficientes para eximirlos de la responsabilidad ante los siniestros. Según su punto de vista, los cotos son los primeros perjudicados en este tipo de incidentes. «A la Guardia Civil le interesa que haya un responsable, y siempre hacen caer esa responsabilidad sobre nosotros. Los atestados se basan en su palabra y no tenemos pruebas para confirmarlos ni manera de rebatirlos. Así que ahora pagamos por los daños y ya está; tampoco podemos hacer nada más», concluyen resignados.

La importancia de un atestado completo

La información que figura en los atestados también deja disconformes a las asociaciones de caza. «A veces se realizan tres o cuatro días después de haber ocurrido el suceso, se limitan a reseñar el lugar donde supuestamente sucedió y poca cosa más», afirman.

En este punto, la Guardia Civil discrepa. «Nosotros no omitimos ningún dato. Y si hay fallecidos se realiza un informe técnico mucho más completo para que el juez disponga de todos los elementos necesarios en el momento de hacer su trabajo», indican fuentes del instituto armado. Ante la «vaguedad» de los atestados, algunos titulares de cotos de caza se sienten «indefensos». «No sabemos con certeza dónde ocurrieron los accidentes. Muchas veces ni siquiera llegamos a ver el animal muerto. Es su palabra contra la nuestra», se lamentan.

La insinuación «sorprende» a los agentes de la Guardia Civil, quienes responden a ella sin dudar: «Nos limitamos a cumplir la ley. No actuamos para beneficiar los intereses de particulares».

Cara y cruz en Fuerteventura


El drama de la inmigración reunía ayer a un hombre que encontraba a su familia después de un mes, y a otro que perdía a su mujer al volcar una patera

Los puertos son lugares de encuentro y abandono. Algunas veces, el mar trae abrazos a tierra firme. Y otras, se los lleva para siempre. Como sucedió ayer en Fuerteventura, un lugar cuyas orillas saben mucho de contrastes, porque, día tras día, reciben vida, desgracia y muerte. En menos de veinticuatro horas los habitantes de Tuineje, en la isla de Fuerteventura, han visto cómo gira la moneda del azar. Esta vez, primero dio la cara. La de un inmigrante que volvía a tocar a su mujer y a su hija. Poco después mostró la cruz. La de otro hombre que ha perdido a su esposa en el mar. Su patera volcó.

La tragedia de la inmigración muestra su mejor perfil cuando una familia se reencuentra. Pero también puede girar con la misma facilidad que una embarcación cargada de gente. Puede dejar, en un instante, cuatro cruces, cuatro muertos y un futuro soñado que ya nunca será.

113 personas viajaban con destino a las costas de Fuerteventura repartidas en tres pateras. La primera de ellas fue interceptada por la Guardia Civil el viernes por la tarde, cuando se encontraba a siete millas y media de alcanzar su destino. Transportaba a 32 subsaharianos. Todos eran adultos y, casi todos, hombres. Entre ellos viajaba uno, Fana Omade, que, además de suplicar un futuro en España, venía en busca de su mujer y su pequeña. Tina y Faith habían hecho el mismo recorrido un mes atrás y estaban en el centro de acogida de la Cruz Roja. Hasta que llegó a puerto desconocía la suerte que había seguido, así que lo primero que hizo al llegar fue preguntar por ellas.

Voluntarios de la Cruz Roja y agentes de la Guardia Civil hicieron posible el reencuentro. Marido y mujer se fundieron en un abrazo sentido que despertó el aplauso espontáneo de todos quienes estaban presentes. Ausentes de las cámaras y el público, derramaron besos y lágrimas de alegría
de cara al mar que los trajo. La cruz llegaba apenas unas horas después, en la mañana de ayer. Dos pateras más se dirigían a Fuerteventura y ambas naufragaron. Los cuarenta ocupantes de la primera pudieron ser rescatados ilesos por los servicios de emergencia, que los trasladaron a tierra en una embarcación de la Guardia Civil. La patera navegaba a nueve millas de la costa cuando se produjo el siniestro.

Los ‘sin papeles’ que viajaban en la otra no tuvieron tanta suerte. Tres hombres y una mujer desaparecían en el mar cuando su embarcación volcó a quince millas de la costa. Los demás pasajeros fueron rescatados con vida por una unidad de Salvamento Marítimo, entre ellos, el compañero de la mujer que acababa de ahogarse. Según informaron fuentes de la Cruz Roja, el hombre tuvo que ser trasladado al Hospital General de Fuerteventura porque, al enterarse de la pérdida, sufrió una profunda crisis de ansiedad.

El vuelco de las dos pateras se produjo cuando ya habían sido interceptadas en alta mar. Al parecer, los inmigrantes se levantaron y se avalanzaron hacia el mismo lado, lo que desestabilizó las embarcaciones e hizo que se cayeran al agua. Los equipos de emergencia rastrearon la zona todo el día por mar y aire, pero no tuvieron éxito. La búsqueda de los cuatro desaparecidos se suspendió al anochecer. Los equipos de rescate tratarán hoy de hallar los cuerpos.


"Estaba obsesionado con ella y sólo querían estar juntos"


«¡Tina, Tina!». Lo único que Fana Omade repetía era el nombre de su mujer. «Estaba obsesionado preguntando por ella», recuerda Inmaculada Naranjo, la voluntaria de la Cruz Roja que hizo posible su reencuentro.

A Fana le dolían las piernas y un médico le atendía. Sin embargo, no dejaba de nombrarla. Cuando Inmaculada lo escuchó, se dio cuenta de que Tina era una de los inmigrantes acogidos por la Cruz Roja de Las Palmas. La conocía bien, a ella y a su pequeña, que habían llegado la isla el pasado 8 de noviembre. Entonces la fue a buscar, pero no la encontró. «Había salido, así que la buscamos entre todos. Incluso los demás inmigrantes colaboraron», recuerda. Finalmente, la voluntaria dio con ella y le avisó que su marido había llegado. «Le temblaban las piernas, se puso muy nerviosa y empezó a caminar para cualquier lado –explica–. Tuve que cortar el tráfico para que no le sucediera nada».

Fana y Tina se reencontraron en el muelle. «Cuando lo vio, se lanzó a sus brazos. No dejaban de besarse, fue algo espectacular». Una escena tan conmovedora que despertó el aplauso espontáneo de todos quienes la vieron. «Después les entregué a la niña. Él no dejaba de besarla mientras me miraba y me daba las gracias». El joven ghanés «sólo tenía palabras de gratitud». Y palabras para evitar una nueva separación. «Juntos, juntos», decía cuando trataban de explicarle que, primero deberá pasar un tiempo en el Centro del Matorral.