25.4.08

"Este domingo celebraremos la Pascua en el País Vasco"

El domingo 27 de abril, los cristianos ortodoxos tienen una de las citas más importantes del año. Ese día celebrarán la Pascua, no importa el lugar en el que estén. Euskadi no será una excepción. Con una fuerte presencia de creyentes ortodoxos -en su mayoría, procedentes de Europa del Este-, el País Vasco acogerá sus misas en Derio, San Sebastián y Vitoria. Carmen Botea, mediadora intercultural rumana, ofrece las claves de estos encuentros.

La dictadura de Nicolae Ceausescu colocó a Rumanía bajo el régimen comunista y prohibió la religión cristiana ortodoxa durante más de cuarenta años. Hubo inspectores en las iglesias, mil curas encarcelados y veinte templos derribados sólo en Bucarest. Pero la persecución religiosa no pudo acabar con la fe. «Cuando llegaba el Domingo de Pascua y todo quedaba en silencio, se oía por las noches el Himno de Cristo. Eran los curas y los fieles que cantaban desde las cárceles».

De aquello ha pasado mucho tiempo -el régimen acabó en 1989-, pero Carmen lo recuerda con sorprendente nitidez. Explica que, desde entonces, se están reconstruyendo los lugares de culto y que la Iglesia se ha volcado en una labor más social. «El fenómeno es reciente -dice-. En la actualidad, hay unos 280 centros donde se da de comer a los huérfanos, los ancianos y las personas sin techo». El legado de Ceausescu, la pobreza, hizo imprescindible el cambio.

Aunque lleva ocho años residiendo en Euskadi, las descripciones que hace Carmen sobre su Rumanía natal son muy precisas y, por momentos, corpóreas. La entrevista se desarrolla en Bilbao, pero sus palabras consiguen borrar el serpenteo de la ría hasta dibujar el perfil de su país.

Allí era funcionaria de Hacienda, estaba casada y tenía una niña, pero cuando su situación familiar se desmoronó, pidió una excedencia en su trabajo y se marchó. «Decidí emigrar porque las cosas no estaban bien, pero tampoco tenía pensado quedarme -confiesa-. Mi idea era venir por tres años, que era el tiempo que podía conservar mi puesto allí, reunir dinero y volver». Pero la vida de Carmen cambió. Y ella también. Trabajó como empleada doméstica, hizo cursos de todo tipo y se empeñó en aprender castellano. «Leía libros infantiles, ¿sabes? Los cuentos clásicos de la literatura para niños fueron mi escuela».

Mientras trabajaba en esa casa -donde se familiarizó con la cultura vasca-, Carmen se hizo voluntaria de Cáritas y comenzó a ayudar a la gente. Ese paso alteró su rumbo. «Mi profesión se basaba en el dinero y los números. Ahora trabajo con personas y no me siento capaz de regresar a aquello». A Rumanía, de momento, tampoco. «Aquí he armado mi vida y pude traer a mi hija». También comenzó a trabajar en Biltzen, el Centro de Coordinación de Iniciativas Comunitarias en Mediación y Educación Intercultural que promueve el Gobierno vasco.

La misa, de madrugada
Su tarea, explica, consiste en dinamizar a la comunidad rumana de Euskadi; una de las más numerosas que existen en nuestro país. Por esa razón, y porque «lamentablemente hay demasiados estereotipos», Carmen hace hincapié en otros aspectos de su cultura. Por ejemplo, en la religión, que está ligada al cristianismo ortodoxo y que este fin de semana celebrará su Domingo de Pascua.

«La Iglesia ortodoxa se separó de la católica en 1504 y tiene algunas particularidades», señala. El calendario es una de ellas, de ahí que la misa de Pascua esté prevista para la madrugada del 27. «La celebramos por la noche, desde las doce hasta las cinco. En la Liturgia se reza, cada uno enciende una vela y damos tres vueltas alrededor del templo con varias paradas. La diferencia principal es que nos inclinamos más a la adoración que a la palabra; es un modo más contemplativo de entender la religión».

La misa de Derio tendrá lugar en la parroquia de la Plaza Zeroetxe, y la de Vitoria, en el templo de la calle Florida, 94; ambos cedidos por los obispados locales. El sacerdote, que es de origen moldavo, oficiará también en ruso y se trasladará a San Sebastián antes de mediodía para celebrar la Pascua en la antigua iglesia del Complejo asistencial Zorroaga. «El año pasado asistimos unas 2.000 personas», revela.

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